Archive for » octubre 15th, 2015 «

Piérdete para encontrarte

“Viajar es cambiarle la ropa al alma”

M. Quintana 

Mario Quintana tenía razón. La frase que hoy encabeza mi post es una de las más ciertas que he leído, que he puesto en práctica y cuyo efecto he podido experimentar en mi propia piel.

Y es que vibro tanto con aquella “hipótesis” que inunda la red: la felicidad está en gastar nuestro dinero en experiencias/viajes y no en acumular cosas. Realmente, si la felicidad es un camino, estoy convencida que este tipo de vivencias, esos cuartos de hora intensos, nos permiten el disfrute auténtico desde un estado de tranquilidad, nos dan la oportunidad (siempre y cuando estemos predispuestos) de sentir “mariposas en el estómago” al conectar con la esencia de los lugares, su historia y su cotidianidad.

  
Viajar, es un acción que nos acerca a la plenitud, donde se tangibiliza la sonrisa del alma por todo lo que en un espacio de tiempo, en un lugar específico, podemos llegar a vivir, a aprender. Tendría que oficializarse como “medida preventiva” cuando de salud mental se trate, el “dejarnos llevar”, escapar, movernos, perdernos para salir de la rutina que pesa a veces como una losa. Viajar solo o acompañado, permite una renovación absoluta al sentir asombro una y otra vez y al estar centrado en el disfrute de los detalles que trae consigo un lugar conocido o no, porque en ambos casos siempre habrá cosas nuevas por descubrir.

 
La clave está en la predisposición. El estar abierto a recibir cada regalo que la vida te ofrece con las más ínfimas experiencias. Es increíble, cómo incluso volver a un lugar que ya has visitado muchas veces, puede  ser distinto cada vez, puede dejarte historias  diferentes según lo lentes que tengas puestos. Como la vida misma, que evoluciona, somos seres cambiantes, nos transformamos y el regalo que te brindan los lugares es poder disfrutarlos desde muchas perspectivas, todo se torna distinto y la experiencia  puede estar pautada por nuestro estado de ánimo, la compañía, una etapa, nuestra sensibilidad y por supuesto nuestra receptividad, la capacidad que tengamos para desconectar y simplemente dejarnos llevar, envolver y fascinar.

Viajar en definitiva, es una oportunidad para que la vida te reconquiste, para sentirte vivo, para reencontrarte, para llenar el espíritu de energía, de belleza y simplicidad, de lo mejor de las personas que hacen parte de cada una de esas experiencias y de la convicción de que es necesario “cambiarle la ropa al alma” con cierta frecuencia. 

  
La idea de viajar no es huir, perdería todo su propósito y encanto. La idea es ser más consciente que nunca de nosotros mismos, de nuestro disfrute y de la percepción de lo que nos rodea. Viajar es una pausa que nos permite respirar y retomar con fuerza. La experiencia, si realmente estámos conectados con nuestro ser, inevitablemente traerá la reflexión, el relativizar y sopesar para definir lo que realmente tiene sentido, revisar o replantear un proyecto de vida para fundamentarlo en la coherencia.

Si algo debemos tener claro, es que el viajar debe tener una buena dosis de espontaneidad. La magia está en no repetir los mismos esquemas, sino en romper paradigmas que nos permitan vivir y disfrutar nuevos contextos, asumir el reto de sumergirnos en nuevas culturas, conocer y lograr un entendimiento con personas aunque no hablemos el mismo idioma, atrevernos a lanzarnos con los ojos cerrados a un mundo más allá de nuestro alcance, desconocido a la vez que fascinante. La superación de los miedos ante lo desconocido supone un esfuerzo cognitivo que desde luego se verá reflejado en seguridad, bienestar y empoderamiento. 

  
Viajar, es volar muy alto para lograr la reconexión espiritual. Una dosis de esperanza que aliviana el camino y reconforta, aún cuando pensábamos no necesitarlo. 

  

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MandenPisco Nº11: El manso tour por Islandia, PAPÁ!

La última pasá de Manden Pisco les mostró un poco de mi viaje a Islandia y terminando el relato les

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Ven con nosotros a Irán (137)

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Los Baluches son gente libre, honesta, valiente y muy trabajadora; Y debido a la situación peculiar de su entorno son muy pacientes y resistentes y, pueden vivir con lo mínimo de las posibilidades de la vida. La alta tolerancia de los Baluches ante los problemas es muy conocida y quizá no se encuentra dicha tolerancia en ninguna otra tribu de Irán.

Los Baluches son muy hábiles y únicos en montar camellos, la práctica de tiro, la caza, el alpinismo y el senderismo y recorrer el Sahara. La sencillez de esta gente se nota claramente tanto en sus pensamientos y comportamientos como en sus palabras. Son muy puntales y cumplen sus promesas. El pueblo de Baluchistán es muy practicantes; además tienen fama por ser buenos anfitriones y reciben a los invitados muy cariñosamente y con mucha sencillez…

http://spanish.irib.ir/component/k2/item/248905-ven-con-nosotros-a-ir%C3%A1n-136

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Cocinar en la India es inolvidable

Vista preciosa del Citi Palace de Udaipur así como la parte del casco antiguo que da al lago.

Vista preciosa del Citi Palace de Udaipur así como la parte del casco antiguo que da al lago.

A que nos habéis echado de menos ¿eh? Tres días sin contarnos cómo nos iban las cosas lo mismo os ha dado por pensar que nos habían secuestrado, que nos habíamos perdido o que hemos tirado la toalla en nuestro propósito de compartir este paseo por la India. No, lo que pasa es que estos tres últimos días no hemos hecho gran cosa y preferimos aunarlo todo en uno para no aburriros ni cansaros más de la cuenta. Hoy os hablaremos de un estonio que lleva caminando más de un año y seis meses, un organizador de bodas, un lago que no es sagrado y el pedazo de curso de cocina que hemos hecho y que de nuevo ha significado una maravillosa experiencia en este viaje. Vamos por partes.

Terraza del restaurante Sunset donde estuvimos trabajando un rato.

Terraza del restaurante Sunset donde estuvimos trabajando un rato.

El último día en Pushkar sirvió para ultimar compras, desayunar en el Sunset Restaurant, un sitio que habíamos estado buscando durante los dos días anteriores y no habíamos sido capaces de encontrar. En lugar de tener una terraza en lo alto, la tiene delante del lago sagrado. Desde allí, a pesar de que está prohibido, Clara hizo algunas fotos del ambiente que hay de buena mañana donde se reúnen algunos fieles y gente que lava la ropa.

Últimas fotos al lago Pushkar, algo que está prohibido pero que Clara obvió. Siempre al margen de la ley jeje

Últimas fotos al lago Pushkar, algo que está prohibido pero que Clara obvió. Siempre al margen de la ley jeje

Selfie con Meigo Märk, el caminante que lleva un año y medio caminando desde Estonia.

Selfie con Meigo Märk, el caminante que lleva un año y medio caminando desde Estonia.

Mientras hacíamos tiempo, empezamos a hablar con Meigo Märk, un estonio que lleva un año y cinco meses viajando… A PIE!! Va caminando y ya ha cruzado doce países incluido Turquía e Irán! Por precaución no cruzó Pakistán y llegó a la India en avión. Hace una media de 35KM al día y acostumbra a dormir en una tienda. Es compositor de música. Su objetivo es llegar a los 40.000 kilómetros a pie, el equivalente a una vuelta al mundo. Confía en llegar a España en unos 5 o 6 años…

Su historia fue el mejor punto y final a nuestra visita a Pushkar, desde donde cogimos un taxi a Ajmer y un tren de unas cinco horas hasta Udaipur. En el trayecto conocimos a Ahmer, un wedding planer muy simpático con el que estuvimos hablando durante horas. Tocamos muchos temas como la religión, el hinduismo, las cosas buenas y las cosas malas de la India… Fue muy agradable, la verdad, y como colofón nos llevó en el coche de su hermano hasta nuestro siguiente hotel, el Lassy Guest House. También nos reencontramos con nuestro amigo el soldado.

Udaipur es una ciudad cuyo encanto está alrededor del lago. Por momentos parece que estás en Venecia, salvando las distancias.

Udaipur es una ciudad cuyo encanto está alrededor del lago. Por momentos parece que estás en Venecia, salvando las distancias.

Una imagen aérea de la ciudad de Udaipur.

Una imagen aérea de la ciudad de Udaipur.

Se trata de un negocio relativamente joven, a penas 9 meses, que lo lleva un grupo de amigos. Son también jóvenes y le dan un aire distinto al lugar, atractivo y que te invita a relajarte. Además, tienen un restaurante en el lago de Udaipur que se parece muchísimo a Cales Fons, en Es Castell, Menorca. La diferencia es que el lago está muy sucio.

El lago de Udaipur también sirve para que laven la ropa.

El lago de Udaipur también sirve para que laven la ropa.

En ese restaurante, ‘El Principito’, cenamos la primera noche ya que llegamos tarde y apenas tuvimos tiempo para más. Un par de sandwiches de queso y tomate con una ración de arroz con verduras nos sirvieron para dar una tregua a la comida india.

El Lake Palace Hotel está en una isla en el lago de Udaipur y no se puede visitar.

El Lake Palace Hotel está en una isla en el lago de Udaipur y no se puede visitar.

El segundo día, el miércoles día 14, nos levantamos perezosos y no hicimos gran cosa. Paseamos un rato por Udaipur, una ciudad más grande que Pushkar pero con un ambiente mejor y a la que el lago le da cierto aire a Venecia, salvando las distancias. Fuimos al Palacio de la Ciudad y desde allí tomamos un bote con el que dimos una vuelta por el lago hasta llegar a una de las dos islas que hay. Una corresponde al Lake Palace Hotel, un hotel que no deja entrar a los turistas, mientras que la otra, la Jigwaran, tiene otro hotel con unos jardines bonitos donde perderse un rato.

El lago da mucho juego para hacer fotografías.

El lago da mucho juego para hacer fotografías.

Además, cuentan con un servicio de spa con yacuzzi, sauna y baño turco, además de masaje. ¿A que no adivináis quién pasó allí casi tres horas desconectados del mundo? Exacto. El menda y la lerenda. Qué pasada. Salimos como nuevos, aunque hay que decir que el capricho nos descuadró ligeramente el presupuesto, pero nos sentó muy bien. No es una de esas cosas que los mochileros tengan por mano ya que seguramente en otro escenario ofrecen lo mismo y a mejor precio.

Atardecer en Udaipur desde lo alto de un edificio en una típica terraza que es restaurante.

Atardecer en Udaipur desde lo alto de un edificio en una típica terraza que es restaurante.

Volviendo al hotel decidimos cenar en una terraza con unas vistas espectaculares del anochecer, desde donde se veía el lago además de cómo caía el sol. Probamos algunos platos indios como el Cheese Pottara y Naan Tomato Garlic, otro tipo de cocina india. Muy bueno, para qué mentiros. Lo primero son una especie de croquetas del único queso que se hace en la India y lo segundo es el pan indio con una mezcla de tomate, cebolla, ajo y jengibre sencillamente delicioso.

Clara, durante el curso de cocina, con Shashi, un encanto de mujer.

Clara, durante el curso de cocina, con Shashi, un encanto de mujer.

Por último, el jueves lo dedicamos a ir a un curso de cocina en casa de Shashi, una mujer que tiene una historia encomiable. Su marido murió muy joven y ella se quedó con varios hijos y sin familia que la ayudara (recordad que en la India todo pertenece al marido o a la familia del marido). Nos contó que una vez conoció a una pareja de irlandeses y los invitó a su casa. Éstos, encantados, le pidieron si podían volver y poco a poco fue gestando la idea de hacer cursos de cocina.

Estuvimos con otros siete aprendices de chef de Australia y Francia, basicamente. A diferencia del curso en Tailandia, en el que cada uno tenía su propio fogón, en este compartimos tareas a la hora de hacer los platos lo que hizo que fuera un poquito más aburrido pero de contenido muy bien.

IMG_1112Nos enseñaron a hacer Chai Masala, el té típico de aquí, así como el paker, el queso que os comentaba antes, naan, un tipo de pan idio, el chapati, otro tipo de pan, otro tipo de pan dulce que no recuerdo el nombre y cuatro tipo de curris diferentes. Fue fantástico porque al acabar nos comimos lo cocinado y sabe mucho mejor, para qué negarlo. La experiencia de los cursos de cocina es altamente recomendable. Lo probamos en Tailandia y nos encantó, de hecho muchos amigos nuestros dan buena fe de que fuimos buenos alumnos, por lo que ahora ya tenemos excusa para organizar algo nuevo con motivo de estos platos de la India.

IMG_1121Si estáis pensando si merece la pena encerrarte unas 5 horas para aprender a cocinar, permitidnos que os digamos que sí, que es una pasada y que el tiempo se te pasa volando.

El día acabó con un autobús de 6 horas que nos llevó hasta Johdpur. Un trazado que merece casi una entrada a parte ya que el conductor pegó varios volantazos, uno para esquivar una puñetera vaca que iba suelta por la autopista, que nos hizo temer lo peor.

Ahora nos toca una sorpresita que hemos contratado por el camino a ver si os gusta. Imagino que podréis ver fotos y videos. A ver si sale bien! Mientras tanto…

 Namasté!

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