Archive for » diciembre 16th, 2015 «

Viajar en el tiempo.

¿Sabes que en Huelva se puede viajar en el tiempo?   En Sanlucar de Guadiana, un pueblo del And

Category: Viajar  Comments off

Los mejores pastes de Real del Monte

Ufff amo los pastes de Real del Monte, pero en realidad sólo como los de un lugar en específico.

Son los de “Pastes Marques” ubicados en el centro de Mineral del Monte -nombre oficial del pueblo mágico-.

¿Por qué son mis favoritos? Porque he probado los de otros comercios y su sazón es mejor, en serio.

Además desde niño he ido a Real del Monte pues mis abuelos maternos nacieron ahí, entonces conocemos esa buena opción.

En Pastes Marques venden no sólo los tradicionales pastes de papa, frijol y el estudiante, también hay empanadas de mole verde o rojo, tinga, queso con zarzamora, manzana y arroz con leche.

Las de mole verde me encantan.

Así que si van a este lugar de Hidalgo ya saben dónde comprar pastes.

La dirección es: Av 5 de mayo #6 Centro de Mineral del Monte, justo bajando unas escaleras ubicadas al inicio de los arcos.

Estas son algunas fotos de ese negocio.

Paste del estudiante (salchicha con jamón y queso amarillo)

image

Los pastes suelen darlos en cajas de cartón.

image

Ufff quisiera uno ahora mismo

image

Parte de la fachada

image

Se puede ver cómo preparan los pastes

image

Empanada de mole verde; me encanta el toque de ajonjolí

image

Si van a Real del Monte me traen unos pastes :P

Category: Viajar  Comments off

Nuestras emociones en las Navidades

Charlotte Puebla. Alumna del C. P. Griseras de Tudela.  Ganadora del concurso de tarjetas navideñas del Ayuntamiento de Tudela. 2012.

Charlotte Puebla. Alumna del C. P. Griseras de Tudela. Ganadora del concurso de tarjetas navideñas del Ayuntamiento de Tudela. 2012.

 

 

 

 

 

Enlace al texto del artículo en PDFEmociones de la Navidad Vuelos

Nuestras emociones en las Navidades

Enrique Pallarés Molíns
Promoción 1962

Vuelos. Revista de los Antiguos Alumnos de Jesuitas. Tudela. NAVARRA. Diciembre, 2015. Número 80. (*)

En los días navideños se intensifican las sensaciones con la iluminación y decoración, el belén, el árbol, la música, los regalos… y los olores de la cocina. También las emociones se intensifican y con frecuencia se acentúan los contrastes entre ellas, a la vez que despiertan emociones dormidas. Bien es verdad que no todos sienten algo especial estos días.
Los que ya están alegres pueden llegar a la euforia, mientras que los que experimentan tristeza o soledad, esa tristeza y soledad acentúan su oscuridad. ¿Cómo es posible la tristeza durante estos días? El mismo sentir como obligación el tener que estar alegre, puede acentuar la tristeza. En otros se debe al hueco dejado por los seres queridos arrancados por la muerte. La ‘silla vacía’ del comedor o del salón resulta especialmente visible e hiriente estos días. Además, hay pérdidas de otro tipo, como la de la salud, la del trabajo o la de la casa. Y la más grave: la pérdida del sentido de la propia vida. Tras las frías estadísticas del paro y los porcentajes de prevalencia de las enfermedades, sufren personas y familias concretas. A veces este dolor resulta tan intenso, que llega a apagar toda luz de esperanza. Y esto en la privilegiada y reducida zona del mundo donde vivimos, cuya nota media en bienestar material es bastante alta. En gran parte del planeta, las injusticias, las guerras, la hambruna, las epidemias, las catástrofes naturales, etc. pueden llegar a anestesiar y aplanar las emociones, o a disolverlas en la amargura de la desesperanza.
Choque de emociones dentro de uno mismo, al evocar con tristeza experiencias positivas, aunque irrepetibles, de tiempos ya pasados. «No hay mayor dolor que recordar en la desgracia los días felices» les dice Francesca de Rímini, condenada en el infierno, a Dante y a Virgilio. Pero no siempre «cualquier tiempo pasado fue mejor». La nostalgia de un pasado feliz, contrastado con un presente menos feliz, resulta en parte de idealizar el pasado. Se aconseja revivir momentos positivos del pasado, pero para cimentar la esperanza en el futuro y seguir adelante.
Contraste también entre los que pretenden vanamente, con los excesos, reducir sus emociones negativas o el vacío interior, y los que encuentran profunda alegría y satisfacción cooperando a que otros se sientan mejor. La existencia de tantas personas generosas con su tiempo, esfuerzo e ilusión –con frecuencia sin apenas ruido–, prueba que el corazón del hombre puede albergar el odio destructor o la indiferencia ante el sufrimiento ajeno, pero también, y no menos, la empatía y la compasión.
Recomiendan evitar los excesos en la mesa para que no se disparen los niveles de colesterol y de glucosa… ni la aguja de la báscula del baño. Tal vez no resulten superfluas algunas recomendaciones de higiene emocional con el fin de evitar las resacas afectivas. Como ejemplo, sugiero algunas.
En primer lugar, aceptar nuestras emociones, acentuadas en su variedad y en sus contrastes, como una ayuda para conocernos mejor y para el crecimiento personal. Reconocer y aceptar –sin, por supuesto, fomentar–, algún pequeño exceso, como algún enfado. Reconocer estas reacciones unas veces espontáneas, y otras consecuencia del alcohol, en lugar de negarlas, es el primer paso para su control. Aceptar también que, por diferentes razones, no sintamos nada especial.
La envidia, más o menos encubierta, se puede intensificar estos días. Compras, regalos, fiestas, etc. porque otros lo hacen, y siempre tratando –como una norma rígida–, de no ser menos que los demás. El bombardeo de la publicidad cumple su objetivo. Caso de realizar comparaciones, hagámoslas, en lo que se refiere al consumo, con los que están por debajo de nosotros; ‘envidiemos’ y tratemos de imitar a los que nos superan en saber vivir felices con menos bienes materiales o en ser más agradecidos.
Adoptar una actitud de ‘cierta’ distancia emocional y objetividad. No se trata de permanecer afectivamente frío, como el cava o la nieve, sino de vivir con lucidez la experiencia presente. Esto no excluye permitir que fluya un sentido del humor amable y que, eventualmente, emerja incluso el cómico que llevamos dentro. Es conducir nuestras emociones en lugar de que ellas nos controlen y evitar los excesos emocionales, que luego pueden provocar la resaca de la vergüenza, los sentimientos de culpa o las enemistades.
Fomentar la auténtica alegría, en lugar de la risa hueca con la que a veces se trata de compensar la ansiedad o el vacío interior. Los psicólogos que señalan los caminos hacia la auténtica felicidad y alegría, insisten en la importancia de dedicar tiempo a las personas queridas, ayudar a otros, saborear la experiencia presente, etc. Fomentar la alegría en los demás es la mejor manera de aumentar la propia. Es ‘contagiar’ y dejarse ‘contagiar’ por el sano sentido del humor.
Consultamos con frecuencia el barómetro para pronosticar el tiempo. Se ha dicho que la gratitud es el ‘barómetro moral’ de una sociedad y, por supuesto, de una persona. Cuando son más frecuentes las bajas presiones atmosféricas, es buen momento para hacer subir el barómetro moral de la gratitud. Conviene cambiar la visión de la vida: de como «algo que se me debe» a «algo que se me regala».
Estos días se asocian también a un aumento de nuestra generosidad hacia los más necesitados. Es importante conocer nuestras emociones, pero no lo es menos conocer e intentar sentir, de vez en cuando, las emociones de los demás: «Ponernos en los zapatos del otro», aunque sean de distinto número. ¿Cómo se puede sentir estos días quien acaba de perder el trabajo, perder un hijo, o recibir un diagnóstico grave? Con este ejercicio de empatía y compasión no se pretende acibarar el turrón, sino ensanchar y enriquecer nuestros sentimientos y colocar en su sitio nuestro ego.
¿Cómo reaccionar ante las ‘sillas vacías’? El proceso del duelo no sigue una línea recta, sino de altibajos, y estos días favorecen la intensificación de la aflicción. A algunos les ayuda ‘escuchar’ a la persona querida fallecida que les invita a no renunciar a un encuentro familiar y a no entristecer a los demás. Admita sus sentimientos de aflicción y no se avergüence de ellos, incluso si están acompañados de lágrimas, pero tampoco se culpabilice por no estar triste todo el tiempo ni por participar en encuentros que estrechan la unión familiar y la amistad. Estos días son adecuados para celebrar con gozo y satisfacción interior la vida de estas personas queridas ausentes y agradecer los años vividos juntos.
La contemplación –no la mirada superficial– del Portal de Belén puede ser un potente estímulo para fomentar las emociones positivas, a la vez que la psicoterapia y el fármaco más eficaz para controlar las negativas. Esa sencilla y familiar escena irradia amor, paz interior y hacia los demás, esperanza, gratitud, generosidad, empatía, profundidad espiritual… Dios nace en la cercanía y en la ternura del amor. Su venida constituye el mejor regalo, fuente de valores y fortalezas fundamentales, no solo para los cristianos, sino para toda la humanidad. Que este mensaje de paz, amor y esperanza no lo acallen la publicidad consumista, el laicismo militante ni la tendencia a trivializar lo realmente valioso cuando se ofrece con sencillez.

¡Feliz Navidad! ¡Feliz Año Nuevo!

 

(*) Esta mañana he recibido la revista ‘Vuelos’. No, no la encontraréis en los quioscos ni en las librerías. Pero es bien conocida, o mejor dicho, familiar –«nuestra revista»– para los que somos antiguos alumnos del Colegio San Francisco Javier; del «Bendecido Colegio de Tudela», como cantamos en su himno, que los jesuitas dirigen en Tudela de Navarra desde 1891.
En mi tiempo de colegial ‘Vuelos’ era la revista del Colegio; la revista seria u oficial. Porque había otra revista, más informal y sencilla, cuyo nombre era ‘El Chopo’. Los antiguos alumnos tenían su boletín (Boletín de Antiguos Alumnos). No sé exactamente cuándo, pero ya hace años, ‘Vuelos’ pasó a ser la revista de los Antiguos Alumnos, con una frecuencia de publicación bianual (abril y diciembre).
En este número 80, en las páginas 16 y 17 hay un artículo mío cuyo título es “Nuestras emociones en las navidades”. Con algunos retoques y añadidos es el mismo que publiqué en el diario El Correo el 31 de diciembre del 2014 y que posteriormente inserté en mi primer blog. Me produce especial satisfacción compartir ahora estas sencillas reflexiones con mis compañeros de Colegio, con los anteriores a mí y con los más jóvenes. Espero que les ayude. Como veréis, soy de la promoción del 62, de los que terminamos el curso Preuniversitario en el año 1962. Desde entonces ha llovido mucho y caído mucha nieve en el Moncayo, cuya fotografía ilustra el artículo y también este blog.
Agradezco, de verdad, a Rosa Tobajas el interés y esmero que ha puesto en la preparación de la publicación del artículo. Y también a todos vosotros por prestarle atención.

Category: Vuelos  Comments off

Paseando por el campo

Saliendo de la localidad de Payueta en dirección a Berganzo, me encontré con esta imagen mientras pa

Category: Lugares  Comments off
US