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El Carmen de Montesión

¡Hola a todos de nuevo! Ya estamos otra vez por aquí. Han sido unas navidades ajetradas pero muy divertidas y aunque no hemos tenido mucho tiempo para subiros nada nuevo, ya estamos aquí otra vez, con las pilas cargadas. Esperamos que hayáis tenido todos unas navidades alucinantes, con mucha comida en abundancia, reuniones antológicas con la familia y los amigos y muchos regalos de Reyes (nos consta que habéis sido muy pero que muy buenos). Nosotros tampoco nos hemos debido de portar muy mal, porque entre otras cosas, nos han echado (nunca mejor dicho) una escapada “express” a Toledo. La verdad es que necesitábamos relajarnos y desconectar un poco, que hacía muchísimo que no salíamos por ahí. Así que ya os podéis imaginar, andar muchísimo por todas las calles, visitar los monumentos de Toledo, hacer fotos en cada rincón y por supuesto, comer bien. Así que en cuanto “los Reyes” planearon la escapada, reservaron en “El Carmen de Montesión” para ir a comer el día que nos volvíamos a Madrid. Para los que no conozcáis este magnífico restaurante, os dejamos unas líneas para que os hagáis una idea de dónde tuvimos la suerte de comer.

El Carmen de Montesión es un restaurante situado a las afueras de Toledo, en la urbanización Montesión. Pertenece al grupo el Bohío, propiedad de los hermanos Rodríguez Rey (os sonará Pepe Rodríguez Rey por ser jurado de “Masterchef”) y en 2015 la guía Michelín le otorgó su primera estrella (es el único restaurante de Toledo capital con “estrella”). Y los “culpables” de este privilegio son Iván Cerdeño, que cocina con maestría platos con raíces tradicionales pero sin olvidar la creatividad y la vanguardia y que tienen un sabor potente y muy elegante; Alfonso Florido, que lidera la sala con profesionalidad, diligencia, rigor y cercanía, y todo un equipo que hacen que comer en El Carmen de Montesión sea una experiencia única, un lugar donde comer bien, estar a gusto y disfrutar sin límites. Todos estos factores hacen que no quieras marcharte nunca de allí, aunque esto no sea posible. Por eso, ya estamos pensando cuándo podemos volver.

A eso de las 14:00 metimos el equipaje en el maletero y nos dispusimos a ir a disfrutar. “Vamos a poner el GPS, por si nos perdemos” dijimos. “Graso” error. El maldito Google Maps te mete por un camino de cabras intransitable, en el cual disfrutamos de una gran cantidad de baches, piedras en los bajos, barro en la carrocería y un largo etcétera. Por lo menos, probamos el coche en condiciones adversas (como dirían en los anuncios de coches). No hay mal que por bien no venga, aunque recomendamos no elegir la ruta más corta. En el restaurante nos dijeron que ya habían reclamado a Google, sin éxito, así que hasta que no vuelvan a hacer de nuevo las fotos aéreas de las calles, la ruta más corta será la menos indicada.

Nada más llegar, nos acompañan a nuestra mesa, una mesa redonda, muy amplia, con mucho espacio para disfrutar y estar a gusto. Ya el comienzo es “redondo”. Nos sentamos y “para reponernos del susto de los baches” nos traen el pan y unos aperitivos de la casa. Nos dan a elegir entre pan candeal, gallego o de centeno, todos con una pinta alucinante (lástima que no haya foto). Como no puede ser de otra forma, probamos los 3. El candeal, con su miga prieta pero muy esponjosa, el gallego, con una miga más alveolada y una corteza rústica y el de centeno, el más aromático de los tres pero a su vez increíblemente esponjoso (nada pesado como otros panes de centeno). Los tres panes de una calidad excepcional. ¡Y los aperitivos no se quedan atrás! Una aceituna rellena por ellos de una crema de anchoa sútil y regada con un aceite de oliva virgen extra de la zona de una calidad excepcional, una mantequilla especiada casera muy adictiva y aceite de oliva virgen extra para mojar los panes. Y para beber, un aperitivo casero elaborado con vino, vermouth blanco y canela, fresco y ligeramente dulce.

aperitivosbebida aperitivo

Una vez terminados el aperitivo de la casa llegan los dos primeros aperitivos del menú degustación que elegimos, el menú tradición. Comenzamos con un pepino encurtido con arenque, huevas y salicornia. Un bocado muy fresco debido al vinagre del pepino. Excelente para comenzar el menú.

pepino y arenque

Continuamos con un bollito “preñao” de queso manchego, que viene presentado en una vaporera. Nos indican que conviene comerlo de un bocado, porque el interior está líquido. Nos lo metemos a la boca y… ¡boom! Explota una esfera cremosa de queso manchego que combina perfectamente con el bollito, extremandamente tierno y con el toque de pimentón que lleva por encima. Aperitivo sorprendente, suculento, con un sabor a queso muy elegante… ¡Lo tiene todo!

Después de estos aperitivos nos cambiaron los platos y los cubiertos, al igual que después de cada plato, un gran detalle que es de agradecer.  Después de estos dos pequeños bocados, llegó una terrina de foie y membrillo exquisita. Viene acompañada de un pan de brioche ligeramente tostado. El tamaño de la terrina es como para 2-3 bocados con el brioche, tamaño perfecto para que no se haga demasiado pesada por la grasa del foie pero pudiendo apreciar la suculencia de este producto.

Para finalizar los aperitivos, llega un plato que pone de manifiesto a la perfección lo que es la cocina de Iván Cerdeño, el atascaburras. Cuando veáis la foto, vais a alucinar. Sabores clásicos, técnica y estética vanguardista. La vanguardia perfectamente entendida, la técnica al servicio del sabor.

IMG_0043

En la base, pedazos de patata cocida, huevo cocido y unos pocos piñones. Encima, una espuma de bacalao y a los lados un merengue crujiente de ajo. Todos los sabores casan a la perfección, el merengue crujiente se deshace en la boca, la espuma de bacalao muy suave y gustosa… Un plato de gran finura. Os dejamos con otra imagen con más detalle:

atascaburras detalle.JPG

Una vez terminados los aperitivos, llega el entrante. Una porrusalda moderna, reinventada, muy untuosa, sin duda uno de los mejores platos de la comida. En la base del plato, una yema de huevo (creemos que ligeramente confitada, estaba tibia) y alrededor de esta, puerro muy pochado, muy bien hecho, meloso, caramelizado. Encima del puerro y la yema, una purrusalda tradicional pero muy cremosa como una espuma ligera. Como acompañamiento, unas láminas finísimas de champiñón y rematando el plato, un poco de almendra picada y aceite de trufa.

porrusalda.JPG

Sencillamente sublime, la cremosidad de la yema se mezcla con la porrusalda y con el puerro pochado, el toque elegante del champiñón combina a la perfección y el crujiente del fruto seco es el contrapunto perfecto para la cremosidad del plato. Fijáos en la siguiente foto, cremosidad en estado puro:

porrusalda rota

Después de este platazo, es el turno del pescado. En nuestro caso, chipirón de anzuelo con guiso de esparragos trigueros, butifarra negra y piñones. El chipirón, perfectamente marcado y tierno, el guiso de espárragos también muy rico, con un ligero toque de hierbabuena y una pizca de butifarra que redondea el guiso. Además, venía acompañado de dos salsas, una negra que parecía el típico guiso de chipirones en su tinta y un ali oli verde.

chipiron con trigueros.JPG

Por poner un “pero”, el sabor potente de los espárragos tapaba un poco el sabor delicado del chipirón. Aunque también era un gran plato, fue quizás el que menos nos sorprendió (posiblemente por el equilibrio que presentaba la porrusalda).

Ya sólo queda el último plato del menú, la carne. Una pluma ibérica a la brasa antológica. Realmente una imagen vale más que mil palabras:

pluma a la brasa.JPG

La pluma ibérica, perfectamente cocinada, muy tierna y con un sabor potente, potenciado por el toque de la brasa y por un jugo de carne muy untuoso con el que venía pintada. También venía acompañada con un puré de patata (con un toque de queso) con forma de gnocchi. Además, venía con pequeñas cuñas de yuca/castaña (no logramos descifrar bien cuál de las dos) que se asemejaban a trozos de carbón (parecidos a los de Aduriz). Por último, el trazo negro parecía un trazo de pesto negro (sabía a albahaca). Un plato de 10 donde la carne era la gran protagonista y todos los elementos se ensamblaban para potenciarla.

Tras este plato nos preguntaron si deseabamos repetir algún plato del menú (otro detalle a agradecer). La verdad es que todos los platos estaban tremendos y con gusto hubiéramos repetido cualquiera de ellos (o todos, otro menú completo jajajajaja) pero la verdad es que estábamos bien llenos.

Entonces llegó el turno del poste (qué lástima, esto ya se acabaaaaa). Nos dijeron: “de postre van a tomar recuerdos de Toledo”. Nos encantó el título, porque realmente iba a ser uno de los últimos recuerdos de nuestra escapada a Toledo. Además, el plato visualmente recordaba a muchas cosas “toledanas”: Las típicas yemas que se venden en los conventos de Toledo, una cruz de las muchas que hay en las iglesias y calles de Toledo, incluso las aspas de un molino como los que salen en “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”. Sin embargo, si el Quijote se hubiera lanzado contra este “molino” con una cuchara, en vez de con su lanza, hubiera tenido un final más dulce. En el fondo había un bizcocho especiado con clavo que parecía estar hecho con harina de almendras. Encima del bizcocho, un cremoso de queso (suponemos que manchego) dulce. Encima, una espuma de yema. Y todo ello decorado con miel y una especie de sorbete de anís. Un postre fresco, no muy dulce y bastante especiado, que recuerda a los dulces típicos de Toledo. Otro gran acierto, muy en consonancia con todo el menú.

recuerdos de toledo.JPG

Después de enseñaros este último plato, queremos hacer una mención especial al gran trabajo del equipo de sala. Amables, simpáticos sin ser pesados, cercanos, atentos (no nos falto agua o vino en toda la comida) y manejando los tiempos entre los platos con total destreza y profesionalidad. La cocina no es nada sin la sala y viceversa, y en el Carmen de Montesión cuidan todos los detalles. Otro 10 para ellos.

Lo último que probamos fueron unos petit fours acompañando a un rooibos y un té con leche que pedimos para acabar nuestra comida. Venían presentados en una caja preciosa de madera. Dentro de ella, había una mini magdalena, una especie de membrillo un poco más ácido y una nube de coco. Los tres estaban francamente buenos.

petit fours.JPG

Bueno, como podéis haber visto, hemos recargado las pilas de lo lindo y hemos acabado las vacaciones (si es que las tuvimos) por todo lo alto. Y si hacéis una visita a Toledo, no dudéis de visitar El Carmen de Montesión, que no os arrepentiréis. ¡Besos toledanos a todos!

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Lista de enero

Y una vez más… Enero ya está aquí. Cargado de buenos propósitos y mejores intenciones para un año que acaba de empezar. Así que abre tu agenda, esa que con tanta ilusión compraste, y llénala de planes para este mes.

http://entresuspirosyuncafe.com/2016/01/04/lista-de-enero/

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Medusas

Medusas

Las medusas que se encuentran en el acuario del Zoológico Guadalajara.

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Un paseo por el zoológico

El Zoológico Guadalajara fue construido durante el segundo lustro de los años 80. No me documenté a propósito porque quiero hablar de mis impresiones del lugar.

Todo el mundo sabe que un animal nunca estará bien en un zoológico. No obstante, los espacios construidos para albergarlos en general son amplios, al menos para la gran parte de los especímenes que se encuentran en el parque.

Por otro lado, además de los animales y la exposición de algunos de ellos montada como atracción, hay dos características que me llaman mucho la atención: El concepto arquitectónico, y la gran variedad de flora que hay.

El acceso principal cuenta con una amplia fuente en forma de escalinata, flanqueada por esculturas de monos. en cuanto a las construcciones de acceso general dentro del zoológico, todas tienen el mismo estilo, que parece una mezcla de cultura autóctona de Norteamérica con cultura autóctona africana. También hay algunas atracciones que tienen su propio, y que en cierta forma armonizan con todo el conjunto. Algunas otras son más modernas.

Al parecer el concepto arquitectónico de las atracciones sirve para crear un ambiente que enriquezca la estancia en el lugar. Está por ejemplo el Masai Mara, con un estilo colonial africano, el acuario, cuya zona de piscinas recuerda al ambiente de un puerto, y la sección de los pingüinos, que pareciera una construcción moderna de Estados Unidos.

Otra cosa de gran valor que tiene el zoológico, es un mirador a la Barranca de Huentitán. Es un lugar para hacer largas pausas durante una estadía.

Por todo el zoológico se pueden encontrar jardines, entre los distribuidores y las áreas de descanso, y vegetación densa cerca de donde se encuentran las especies que viven en zonas selváticas o boscosas. La variedad de plantas es enorme. La flora ornamental, así como los árboles y arbustos en las zonas habitadas por animales, le dan un toque muy especial al lugar.

El zoológico se puede recorrer a pie, o por medio de un trenecito que lo circunda, con paradas en tres estaciones. Cada estación cuenta con tiendas de recuerdos y restaurantes (aunque es importante mencionar que la comida que sirven en ellos es cara y mala). También hay un sistema de teleféricos que ofrecen una vista panorámica del lugar, y desde el que se pueden observar la mayoría de las especies alojadas.

Hay muchas otras atracciones, como un centro educativo para niños, una granja veterinaria con especies domésticas, un corral con venados con los cuales se puede jugar, y una jaula que se sumerge en el tanque de los tiburones. De esta manera, una visita al zoológico nunca es aburrida.

Hay otra característica que cabe mencionar: En cada visita que he hecho (unas cinco o seis, no recuerdo), siempre encuentro algo nuevo y algo que ya no existe. Es muy cambiante.

El problema que tuve, justo la primera vez que incursioné con cámara en mano (el sábado pasado), es que había demasiada gente. La gran cantidad de visitantes sobrepasó con creces la capacidad del zoológico, lo cual se reflejó en tiempos de espera larguísimos. Obviamente no pude recorrerlo todo, y tampoco lo disfruté como lo hubiera deseado.

Espero volver pronto, y de preferencia entre semana, que esté más solo y se pueda disfrutar mejor.

Zoológico Guadalajara

Zoológico Guadalajara

Zoológico Guadalajara

Zoológico Guadalajara

Zoológico Guadalajara

Zoológico Guadalajara

Zoológico Guadalajara

Zoológico Guadalajara

Zoológico Guadalajara

Zoológico Guadalajara

Zoológico Guadalajara

Zoológico Guadalajara

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