Archive for » mayo 16th, 2016 «

Solicitar Visa para la India.

Muchas veces el tema de las visas parece ser la piedra en el zapato al momento de organizar un viaje. Solicitar una visa demanda tiempo investigando requisitos, formas de aplicar, llenar formularios y la incertidumbre de si va a ser aprobada o rechazada.

Los costarricenses, nicaragüenses y panameños necesitamos de una visa para viajar a la India. Y se puede tramitar de dos maneras como una e-Tourist Visa (e-TV) (de manera online y a la llegada) o de la manera normal presentado la documentación a la embajada, te cuento como funciona cada una de estas opciones. more »

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CASTILLO DE COLOMARES por Antonio Mérida

El Castillo de Colomares es un enorme monumento que homenajea y cuenta simbólicamente la llegada de Cristóbal Colón a lo que él creyó que eran Las Indias Occidentales, actualmente conocido como América.

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Los orígenes islámicos de San Isidro: un artículo interesante

Bismillah

Hace muchos años Matilde Fernández Montes  escribió este artículo para la Revista de Dialectología y Tradiciones Populares sobre San Isidro, patrón de Madrid, y sus posibles orígenes islámicos.

Como sé que hay muchos interesados en este aspecto, dejo el enlace al artículo.

http://digital.csic.es/bitstream/10261/9658/1/San%20Isidro%20medieval.pdf

Quizás la parte que resulte más interesante resulte esta:

EL LEGADO HISTORICO Y CULTURAL DEL MADRID DE SAN ISIDRO

Aunque la leyenda de San Isidro carece de cronología, por algunas fechas de los milagros póstumos y la referencia de que el cuerpo estuvo enterrado cuarenta años en el cementerio de San Andrés antes de su traslado al interior de la iglesia, se ha calculado que el fallecimiento se produjo en 1172. La tradición que siglo tras siglo ha ido completando y creando una auténtica hagiografía mantiene que murió a los noventa años, edad mítica de muchos héroes y santos. Las cifras salen redondas situándose así su supuesto nacimiento el cuatro de abril de 1082 (festividad de San Isidoro, a quien debería el nombre), precisamente uno o tres años antes de la toma de Madrid por los reinos cristianos, según se considere que fue conquistada por Alfonso VI en el 1083, al mismo tiempo que Toledo, o, como sostienen algunos historiadores, pocos años después, en 1085.

Desde nuestra posición, algo más prudente, sólo podemos verificar que en el siglo XIII se puso por escrito el relato de un personaje legendario cuya vida transcurrió al menos un siglo antes, aunque pudiera ser incluso de épocas anteriores, habiéndose mantenido su recuerdo durante todo este tiempo, tan sólo por tradición oral. Debemos recordar que en las hagiografías basadas en este tipo de fuentes, las fechas se redondean ajustándose a los intereses del narrador y las expectativas de los oyentes. Con las adjudicadas, nuestro santo habría desarrollado su existencia en un Madrid cristiano, aunque no exento de relaciones con el inmediatamente anterior de carácter islámico.

Thomas J. Heffernan o afirma que cuando los biógrafos de historias sagradas escriben sobre personajes de tiempos pasados, ambas épocas se funden y entran en diálogo. El flujo entre los dos momentos históricos es parte del objeto de la hagiografía sagrada, cuya principal premisa es documentar la continuidad de los modelos de conducta del pasado, como pertenecientes a los del presente. En nuestro caso, como veremos más detalladamente son muchos los anacronismos que confirman la mezcla y superposición de los patrones culturales del Madrid cristiano del siglo XIII, con los del XII, cuando, no sólo la huella de los tres siglos de dominación islámica era bien patente, sino que además se alternaron períodos de dominio de uno y otro bando, hasta la cristianización definitiva, tras la ocupación de la villa por Fernando II en 1162. Incluso hemos encontrado en nuestro análisis vestigios de los modelos de santidad islámica medieval a los que prestaremos una especial atención.

Las primeras noticias históricas de Madrid datan del siglo IX; los reinos cristianos que habían alcanzado y fortificado la línea del Duero, en su expansión hacia el sur, en el 860 toman fugazmente Talamanca. Ante la proximidad del peligro, se construyen una serie de torres vigías o atalayas protegiendo la Marca Media (amplio espacio, tierra de nadie que separa los reinos cristianos de los islámicos, y que en nuestro ámbito ocupa las cumbres del Guadarrama). Este sistema defensivo se completaba con una serie de fortalezas que protegían las poblaciones más meridionales, situadas en la desembocadura de los ríos. Entre éstas destaca la construcción por Muhamad I de un alcázar con un doble recinto amurallado; una primera cerca para la fortaleza militar y la segunda que acogía un pequeño poblado visigótico, situado junto a un manantial-arroyo de buenas y abundantes aguas llamado Matrice (matriz de agua) cuyo nombre tomará la población que sustenta. Los musulmanes crean así una plaza fuerte que conservó la denominación primitiva, aunque traducida al árabe Magerit o Mayrit. Subordinada a Toledo ejerció la capitalidad de la zona de choque de la Marca Media y además, por su carácter bélico, se constituyó en ribat, es decir, en un lugar de destino para los peregrinos islámicos que cumplen el precepto de la guerra santa. Como estudió Jaime Oliver Asíno, el Madrid árabe pronto alcanzó un cierto florecimiento adoptándose técnicas de origen oriental, como el sistema de captación de aguas subterráneas, en uso hasta el siglo XIX, o la creación de numerosos huertos y jardines. Además se constata la afluencia de musulmanes ilustres no sólo guerreros, sino también literatos y científicos; siendo relativamente frecuentes las referencias al origen madrileño de determinados personajes citados en fuentes árabes, a la vez que acuden a la ciudad personalidades del resto del mundo islámico.

La población campesina madrileña, mayoritariamente de origen bereber y escasa tradición ciudadana, con sus creencias preislámicas y desviaciones de la ortodoxia oficial parecía siempre propicia a escuchar la predicación subversiva y fue objetivo predilecto de los misioneros fatimíeso. De hecho en Madrid, al-Mahdi “Ubayd Allâh, un esclavo, se levantó haciéndose pasar por el jefe de la secta; aún sin obtener credibilidad fue ejecutado. Llamamos la atención sobre este personaje, porque muestra la existencia de una rebeldía político-religiosa entre las clases populares madrileñas de principios del siglo X. A finales del mismo, otro individuo que habitó en la villa fue Yassàs al-Zähid que se dedicaba a explicar un libro de ascética del santo turolense Yumn Ibn Rizq, combatiente de frontera y tipo milagrero, de quien se decía que, a pesar de ser pobre, siempre podía dar limosnas y comprar lo que quería, sólo con meter la mano debajo de una estera de donde milagrosamente salían las monedas. De él también se contaba que a la hora de la oración, todo el mundo le veía en la mezquita cuando en realidad donde estaba era en su casa. Por último resulta de especial interés para nuestro estudio, el santo toledano Abü-I Walid Yünus Ibn Ahmad Ibn Yunus al-Azdi, conocido como Aben Chueco o Aben Choco, un ascético afectuoso y de buen carácter con sus discípulos, siempre recluido en su casa, que murió en Madrid el siete de diciembre de 1081o. Aunque, como ya hemos dicho, la fecha del nacimiento de San Isidro, el cuatro de abril de 1082, no es más que una tradición debemos destacar que se sitúa pocos meses después del fallecimiento del último santo musulmán establecido en la villa, lo que se ajustaría a los requisitos de la santidad islámica, ya que los santos reconocidos en vida tienen sus discípulos y, al morir, su «baraka» o «gracia» se traspasa a uno de ellos que le sucede. El siglo XI es una fecha demasiado prematura para la creación de linajes de santos”, y suele ser alguno de los discípulos y no sus descendientes quien hereda el carisma. Cuando nació Isidro, los «madrileños» no sólo estaba familiarizados con los conceptos de la mística y la santidad islámica, sino que incluso habían contado con los favores y beneficios proporcionados por la presencia de un santo, que lógicamente procurarían mantener con otro.

Los hagiógrafos que narran vidas de tiempos anteriores al suyo tienden a dar todo tipo de detalles y recrear el momento histórico en el que vivió la figura biografiada en busca de una mayor verosimilitud de sus relatoso. Así, en los siglos XV y XVI se incorporó el origen mozárabe de los padres de San Isidro, al igual que el amplio relato de su huida y estancia en Torrelaguna para evitar vivir en Madrid, cuando cayó nuevamente bajo el dominio islámico, durante el XII. Nada de esto es mencionado en el códice medieval, mientras, por el contrario está atestiguada la coexistencia pacífica de mozárabes en la villa árabe y de mudéjares en la cristiana. Lo cierto es que, si realmente los padres de San Isidro hubieran sido una pareja de campesinos mozárabes que habitaron en Madrid durante la segunda mitad del siglo XI, el tipo de cultura y creencias que transmitirían a su hijo no diferiría demasiado de las recibidas si hubiesen sido musulmanes creyentes. Conviene recordar que los mozárabes del XI, tras tres siglos de existencia en contacto con otra cultura dominante habían llegado a toda clase de herejías y turbulencias teológicas. La crisis espiritual debida a su aislamiento y vaciado dogmático, les llevó a la integración en la sociedad musulmana, abandonando la ortodoxia cristiana y multiplicándose los matrimonios mixtos en un claro proceso de sincretismo cultural que afectó con mayor intensidad a las clases campesinado. Los musulmanes no sólo toleraban la presencia de cristianos o judíos en sus poblaciones, sino que incluso la favorecían; establecidos en barrios periféricos y sujetos a tributaciones especiales, se constituían en unos útiles ciudadanos de segunda categoría, dedicados a la agricultura en el caso de mozárabes, y a las artesanías y oficios en el de judíos. Isidro y probablemente también sus padres vivieron en el arrabal de San Andrés en cuyo cementerio fue enterrado. La hagiografía del santo patrón ha tenido tanto peso en la configuración de Madrid que varios historiadores, aunque aduciendo la «tradición» en vez de fuentes históricas o localizan allí la comunidad mozárabe de la villa, añadiendo que la iglesia de San Andrés fue la única dedicada al culto cristiano en el Madrid musulmán. Lo cierto es que esta parroquia situada junto a la Puerta de Moros es el lugar donde se situan los mudéjares tras la cristianización; un barrio de campesinos del que las excavaciones arqueológicas han proporcionado restos de tradición u origen musulmáno, fechados en los siglos X, XI y XII. Campesino mozárabe o musulmán de origen bereber, Isidro heredó unas creencias y supersticiones contaminadas por otras religiones o culturas con las que ambas tradiciones habían tenido fuertes contactos antes o durante su largo asentamiento en el alejado enclave madrileño.

 

* Evelyn BIRGE VITz, From the Oral to the Written in Medieval and Renaissance

Saints Lives, Renate BLUMENFELD-KOSINSKI and Timea SzELL (eds.), Images of Sainthood in Medieval Europe (Ithaca and London: Cornell University Press, 1991), pp. 97-114.

* Thomas J. HEFFERNAN, Sacred Biography. Saints and Their Biographers in the Middle Ages (New York: Oxford University Press, 1988), pp. 22-23.

14 RDTP LIV, 1, 1999 MATILDE FERNÁNDEZ MONTES

o Jaime OLIVER ASÍN, «El ambiente cultural y militar del Madrid musulmán», Revista de la Biblioteca Archivo y Museo (Ayuntamiento de Madrid) no 61-62 (1951), pp. 259-288. Del mismo autor resulta esencial Historia del nombre de Madrid (Madrid: CSIC, 1959).o Jaime OLIVER AsÍN, op. cit., 1951, pp. 280 y ss. El imperio fatimí fue creado por al-Mahdi “Ubayd Allâh que con pretensión de ser el verdadero descendiente del profeta a través de su hija Fátima, se proclamó jefe espiritual del Islam y se hizo señor absoluto del Norte de África, imperio que dominó entre el 909 y el 934.

” Jaime OlivER ASIN, op. cit., 1951, pp. 285-286.

“7 Halima FERHAT et Hamid TRIKI, «Hagiographie et religion au Maroc mediéval-,

Hespéris Tamuda, XXIV (1986), pp. 17-52, p. 21.

* Thomas J. HEFFERNAN, op cit, p. 43.

16 RDTP LIV, 1, 1999 MATILDE FERNÁNDEZ MONTES

 

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Rincones con magia: Pedra do Sal

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