Archive for » junio 5th, 2016 «

Almacenes Garcia

Una de las tiendas mas emblematicas del pais que al parecer ya no regresara a nuestra ciudad, mientras en algunos lugares las han remodelado  como una nueva franaquicia, aqui se construyo hace 5 años un restaurante en esta importante esquina.

Muchos años de ofertas en las que llegaba mucha gente del sur de Texas para comprar ropa de algodón a muy buen precio.

 

Este era uno de sus anuncios en los directorios de interet:

 

¿En busca de un cambio de look? Ahora encuentras Almacenes Garcia en Reynosa. Visítanos en Calle Hidalgo Norte No 900 y contáctanos para cualquier información.

Cuando estés de visita en Reynosa, puedes disfrutar en Almacenes Garcia de ahorros exclusivos, eventos especiales y servicios personales facilitados a través de nuestro centro de visitante. En Almacenes Garcia encuentras por ejemplo:

Ropa y accesorios para damas
• Abrigos y suéteres
• Vestidos
• Chaquetas y Blazers
• Jeans
• Ropa interior

Ropa para caballeros
• Pantalones
• Polos
• Camisas
• Pantalones cortos

Almacenes Garcia Store
Calle Hidalgo No Rte No 900
Reynosa

 

Category: Lugares  Comments off

Mis 10 playas

El jueves leí y os recomiendo, el artículo publicado por Conde Nast Traveler “Las 50 playas má

Category: Lugares  Comments off

La nostalgia del emigrante

Rutas

Emigrar no es cosa fácil, no sólo por la energía y el esfuerzo que requiere, sino por el peso emocional que hay que llevar a cuestas. Basta con acercar la silla a la mesa de cualquier grupo de emigrantes y, sin importar lo bien integrados que estén o si su hogar está a unos pocos kilómetros de distancia o a miles, el tema del hogar y lo que se extraña de él siempre habrá de aflorar. Suena a cliché, y puede que lo sea, pero en mi experiencia con emigrantes de diversos orígenes y con diversas historias el patrón siempre se ha repetido.

Noten, por favor, que uso el término emigrante y no inmigrante, lo hago porque no hablo desde la perspectiva del que me ve llegar a algún lugar, sino desde la perspectiva de quien se ha ido de su hogar.

Supongo que los psicólogos sociales y académicos que estudian el fenómeno tendrán explicaciones científicas y razonadas para ello, eso está bien, pues mi intención aquí no es establecer la frase definitiva al respecto, sino poner en perspectiva mis propias ideas al respecto para, así, tratar de entender mi propio tránsito de una mejor forma.

Desde niño anhelé viajar y conocer mundo, sin embargo, nunca me planteé mucho el asunto de perder el hogar y tener que llevarme conmigo mis afectos y mi identidad. Obviamente como niño uno no alcanza tales niveles de reflexión. Pero la vida tenía otros planes para acercarme a esas reflexiones; desde temprana edad me vi obligado a mudarme de las que habían sido mi casa y mi ciudad a otras que no reconocía como mías y, tengo que admitirlo, despreciaba porque pretendían ocupar el lugar de mi casa, de mi hogar. Un desprecio similar al que presencié cuando tuvimos una maestra sustituta en la escuela por una semana, no se trata de un desprecio maligno, simplemente no se puede aceptar que lo habitual ya no está o va a dejar de estar. Muy infantil, sí, pero por eso muy puro y básico.

Ese cambio geográfico me obligó a llevar una doble vida, por un lado tenía a mis amigos del colegio, que eran mis amigos durante el año escolar y mis amigos de casa, que apenas si lograba verlos antes de irse de vacaciones o a la vuelta. Es así que yo siempre me estaba yendo de la vida de todo el mundo y al final no era ni de acá ni de allá.

En medio de eso comencé a leer sobre Marco Polo y la ruta de la seda, entre muchas otras lecturas de adolescente, esas lecturas lo que hicieron fue aumentar mis ganas de viajar y conocer el mundo y al identificarme cada vez más con esa clase de personajes, incluidos Bilbo y Frodo Bolsón (Baggins para los anglófonos) pues la idea de viajar y “ser parte del mundo” se me afianzó en la cabeza en conflicto con el anhelo del hogar perdido y la estabilidad que nos consuela en medio de las dificultades. Para colmo de males esa fue la época en que la televisión por cable llegó a la casa y con ella Lonely Planet, cosa que me hacía soñar todavía más con viajar.

Han pasado los años y ahora vivo a unos 9.000 km del lugar que me vio nacer y donde están enterrados mis padres y abuelos. Aún sigo sin saber si ya llegué al lugar que voy a llamar hogar, yo espero que sí… pero nunca se sabe.

Lo que sí sé es que cada tanto aparecen las sombras de la nostalgia para hacerme añorar ese lugar de donde provengo, para hacerme preguntas sobre si quiero retornar en algún momento, para hacerme pensar en dónde rayos iré a caer muerto y si en algún momento lograré superar este sentimiento de soledad tan solitaria al no tener a nadie cerca que conozca mi vida en todas sus partes y con quien no sea necesario aclarar historias y términos para que pueda entender el significado que algún suceso puede tener en mi vida.

Es algo que golpea como un rayo. Puede que lo desencadene un desaire de alguna persona en la calle y añore el comprar pan en la panadería de la esquina del apartamento donde vivíamos al yo nacer y donde podía hablar con los empleados y reírme. Puede que algún día me sienta solo y me gustaría que alguien me hablara en la calle como me ocurría a menudo allá. En fin añoramos esas cosas y nos mentimos diciéndonos que eran perfectas, pues en la panadería habían empleados pesados con los que no me placía hablar o que no eran amables en ningún sentido y tengo que reconocer que a menudo me incomodaba que extraños me hablaran en la calle porque temía que me fueran a embaucar o robar. Es así que la memoria, de cierta forma, es una versión edulcorada de nuestro pasado, eso no es malo, todo lo contrario, nos permite apreciar la belleza de las cosas que vivimos, lo que es peligroso es mentirse uno mismo y no reconocer la alta idealización que hacemos del pasado y de las cosas que nos gustan, sobretodo cuando las comparamos con las actuales desde la nostalgia.

Es así que, ahora que ya no añoro viajar, pues veo mi vida como un viaje, sino que pienso con nostalgia en el retorno (irónico ¿no?) me he interesado en reflexionar al respecto, sobretodo al ver a otros emigrantes plantearse más o menos los mismos asuntos.

Lo primero es saberse reconocido en los demás y tener la certeza de que no se está perdiendo el juicio. También otras personas se hacen los mismos planteamientos e, incluso, para algunos supone un peso mucho más grande, un peso tan grande que los hace abandonar buenas oportunidades profesionales o de vida para regresar a donde sienten que están protegidos de los avatares de la vida. También los hay quienes se sumen en la depresión de añorar ese hogar ideal y no terminan de vivir en el presente, afectando profundamente su vida personal y profesional. Ver eso en otras personas ayuda a darle sentido a la propia realidad, pero no significa que uno lo haga mejor.Todos cargamos alguna cruz a cuestas y no somos tan conscientes de su peso como creemos.

El segundo asunto es que poder ver esa nostalgia desde fuera ayuda a cobrar conciencia de la artificialidad de la misma, pues como dije, idealizamos nuestro pasado para hacerlo ver más lustroso y cómodo de lo que fue en su momento. Eso pone en perspectiva no sólo la relación que tenemos con ese pasado, sino con el presente y el futuro. Si dejamos que el pasado se crezca hasta el punto de arrojar sombra sobre nuestro presente y futuro tendremos que arrastrar con un peso enorme, en cambio si lo convertimos en una forma de ver hacia delante, será algo más productivo.

Uno de los primeros pasos al respecto es aprender a apreciar la belleza que nos rodea, aceptar que estamos en algo nuevo y, seguramente, encontraremos muchas cosas nuevas que nos estimularán y abrirán puertas hacia el futuro, hacia cosas que no podemos saber nos esperan ahí. Y por belleza no me refiero a cosas excepcionales, sino a las cosas cotidianas, desde el pan, que seguramente es distinto a de donde provenimos, hasta las flores y la luz del sol.

De cierta forma se trata de un ejercicio de resistencia ante la soledad y la dureza que enfrentamos cada día, resistir porque no hay otra forma de conservar lo que nos hace humanos, la esencia de nuestro ser.

Entender esa dimensión de la soledad resulta desalentador, pues difícilmente logremos dejar atrás a la soledad, eso nos lleva a aceptar que hemos empezado a hacernos amigos de gente con la que no compartimos mucho, sólo el hecho de que están igualmente de solos que nosotros, quizás esa sea una dimensión de solidaridad, no sé, pero siempre pesa no poder llegar a los temas de conversación preferidos o aquellos chistes que sólo necesitan de una mirada para ser contados.

Estar irremediablemente solo en tierra extraña es muy duro y requiere de mucho valor para aceptarlo y llevarlo adelante. Ese es, para mí, el asunto más difícil de ser emigrante.

Por supuesto que ese desaliento puede llevarnos a pensar que no hay razones para huir de la nostalgia, pero creo que, precisamente, es la advertencia del peligro que corremos en compañía de la nostalgia, el perro negro habita ahí y se nutre de ello. Siempre debemos estar atentos.

La nostalgia del emigrante es algo natural, pero es algo sobre lo que tenemos control. Es normal que una o dos veces derramemos una lágrima sobre ella, no siempre podemos sonreír. Pero no podemos perder de vista que la nostalgia es un bonito mueble de nuestro espíritu, que está ahí para atesorar las cosas que queremos sacar para darnos calor cuando nos sentimos solos, pero jamás puede ser el motor de nuestra vida, simplemente desde que nos marchamos ya no podemos volver atrás, ya somos otros, los demás son otros, la vida es así, no nos podemos bañar dos veces en el mismo río.

 

Category: Viajar  Comments off

IRLANDA (IV); DÍA 2: GALWAY

DIA 2

Tras comer en Moate llegamos a Galway, lugar en el que pasaremos dos noches antes de ir hacia Donegal. Si todavía estáis planificando vuestro viaje y tenéis clarísimo que iréis a ver los Cliffs Of Moher y Connemara pero no sabéis en qué pueblo de los alrededores quedaros, he de deciros que Galway os gustará.

Escuchando-música-en-la-calleNosotros este segundo día lo dedicamos a acomodarnos en la habitación que teníamos reservada (en un Bed & Breakfast que nos encantó y en el cual el dueño es un hombre encantador que os dará mapas y os recomendará qué sitios ver tanto para ir a los Cliffs of Moher como a Connemara) y a disfrutar de Galway.


Galway es la capital del condado homónimo, y la tercera ciudad de la República de Irlanda, después de Dublín y Cork.Consejo Ailaiquit

Es una base ideal si pretendes visitar Aran Islands, Cliffs of Moher y Connemara. He de deciros que a nosotros se nos hicieron cortas dos noches en Galway, y si tuviese que planificar de nuevo nuestro viaje a Irlanda, o hubiese elegido una noche más en Galway o me hubiese centrado sólo en una zona de Irlanda en vez de haber querido abarcar tanto para tan sólo siete días.

_MG_3593


Mapa Galway

Mapa de Galway por Ailaiquit

Este mapa pertenece a Ailaiquit 


Hotel

BED & BREAKFAST

Copper Beech Guest House

26 College Road, Galway (Irlanda)

Noches: 2 noches


Qué ver en Galway

 EYRE SQUARE

Es la plaza más importante de Galway. En esta plaza podemos ver parte de las murallas normandas de la ciudad y también podemos ver The Browne Doorway, un portal de entrada a una de las casonas de dos de las antiguas familias de Galway: los Browne y los Lynch, que data de 1627.

_MG_3503

Kennedy Park


LYNCH'S CASTLE

Casona de la saga Lynch que data del año 1320. Lo que más destaca de su fachada son las gárgolas y los elementos decorativos de los vanos. Del interior se puede ver la sala de entrada y una exposición fotográfica del edificio.


_MG_3609

Recuerdos de Galway


ST NICHOLAS COLLEGIATE CHURCH

Colegiata construida alrededor de 1320. Se cree que en 1477 Cristóbal Colón estuvo aquí interesado en los viajes de San Brendan, monje irlandés que navegó a America en el s. VI.


LYNCH MEMORIAL WINDOW

Es una entrada gótica en la cual en lo alto se puede ver una placa negra de mármol conmemorando el castigo que James Lynch, alcalde de Galway en 1493, infligió a su hijo Walter por haber matado a un estudiante español por mirar a su novia Agnes. El castigo fue colgar a su hijo (y de aquí proviene el verbo linchar, sea dicho de paso).


_MG_3598

Recuerdos de Galway


SPANISH ARCH

Se trata de un edificio de dos arcos donde se cree que hubo un fuerte que marcaba el fin de las murallas. Su nombre se debe a las relaciones comerciales que habían con España.


ST NICHOLAS CATHEDRAL

Es un inmenso edificio de piedra gris con una cúpula de cobre verde, construido entre 1957 y 1965. Antes de ser construido se encontraba la antigua cárcel del condado y fue mandada construir por el obispo de Galway, Michael, para ser enterrado en ella.

El mármol que hay en el suelo es de Connemara.

_MG_3622

Recuerdos de Galway: St Nicholas Cathedral


UNIVERSITY COLLEGE GALWAY

Edificio de estilo Tudor construido en los años de la Gran Hambruna (1845-1848)


THE TOWN HALL THEATRE

Construido en 1820, primero fue sede de los tribunales para después serlo del Ayuntamiento.


_MG_3534


THE FRANCISCAN FRIARY

La actual abadía fue construida en 1836 sobre los restos de una anterior fundada en 1296 por William Liath De Burgo.

Se conservan sepulturas y losas del s. XVII.


SALTHILL

Pequeño pueblo turístico de la bahía de Galway que hoy en día es casi un barrio de la ciudad.


_MG_3610


TAMBIÉN PUEDES VER

Category: Viajar  Comments off
US