Archive for » septiembre 23rd, 2016 «

ONU reclama mayor seguridad en los aeropuertos para hacerle frente al terrorismo

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En una reunión a nivel ministerial, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas abordó por primera vez el terrorismo y subrayó la importancia de reforzar los estándares internacionales y de asegurar una adecuada implementación en todos los países. more »

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China Día 19: Hong Kong – Isla de Hong Kong, Victoria Peak, Star Ferry

Última etapa de tres semanas intensas en las que no hemos parado: capitales (como Pekín) que albergan ciudades imperiales (como la Ciudad Prohibida), la muralla más impresionante del mundo, cuevas budistas milenariasejércitos de terracota, pandas <3, Budas inmensosverdes arrozales, montañas de cuento y (mucha, mucha) comida china.

Y terminamos en una de las urbes más cosmopolitas del mundo, donde se mezclan los rascacielos, el pasado colonial y la tradición china: Hong Kong.

La mayoría de los habitantes de Hong Kong hablan cantonés e inglés con fluidez. La moneda es el dólar de Hong Kong (HKD) y en el momento de nuestra visita, el cambio era de 8,6HKD por 1€.

Cómo cruzar la frontera a Hong Kong

Dependiendo del itinerario seguido en China, mucha gente opta por volar a Hong Kong. Aunque si llegáis de la zona de Guilin, lo mejor es coger el tren nocturno. También existe la opción de ir en autobús nocturno, con literas, desde Yangshuo (una salida diaria). Nosotros optamos por regresar a Guilin en autobús desde Yangshuo, para luego coger el tren, ya que anticipamos que en autobús nocturno nos iba a ser más difícil pegar ojo.

No hay trenes directos de ningún lugar de China a Hong Kong, ya que a pesar de haber sido devuelta a China por parte de los británicos en 1997, Hong Kong goza de cincuenta años de autonomía y mantiene su frontera con China. Por ello, lo más conveniente es coger un tren que os lleve a Shenzhen y, en la misma estación, se cruzan los controles fronterizos de salida de China (aquí es donde tenéis que entregar la tarjeta de salida que os entregan en el avión antes de entrar al país) y entrada a Hong Kong, conectando luego con el metro de Hong Kong. El billete desde la estación de Lo Wu al cruzar la frontera hasta el centro sale por 42,6HKD. Es posible comprar la Octopus Card y cargarla con fondos para no tener que estar comprando billetes en la máquina en cada trayecto. Sirve para el metro, el bus, el ferry y el tranvía de Victoria Peak.

Parece sencillo y lo es, pero también consume muchísimo tiempo. Son dos controles de pasaportes y de seguridad, con muchas colas y por momentos, el proceso es poco intuitivo (hay colas para residentes chinos, para residentes de Hong Kong, extranjeros, etc.) y no está del todo bien indicado. Llegamos a Shenzhen a las 10h10 y no entramos a nuestro alojamiento hasta las 13h20.

Dónde alojarse

Hong Kong es una ciudad muy cara en cuanto a alojamiento, especialmente cuando llegas de China donde todo es muy económico. La opción más barata son las Chungking Mansions en Tsim Sha Tsui: un edificio plagado de hostales, algunos mejores, otros peores donde vuestra única garantía de un mínimo de calidad es que el hostal tenga recepción (muchos son casas reconvertidas) y que la habitación tenga ventana.

Hong Kong es una ciudad con muchísima densidad de población. De hecho Mong Kok en la península de Kowloon se postula como uno de los lugares con más habitantes por metro cuadrado del mundo. Por ello, no podéis esperar mucho espacio por poco dinero. Las habitaciones en general disponen de muy poco espacio, por no hablar de los lavabos: una vez dentro hay que usar ingenio y flexibilidad para abrir la puerta para salir.

Nosotros optamos de nuevo por usar Airbnb y encontramos una habitación que no era del todo una caja de cerillas (por poco) y con ventana al exterior, en un edificio parecido a las Chungking Mansions, el Alhambra Building, pero menos héctico. Dos noches para tres personas nos costaron 70€.

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La isla de Hong Kong

Tras dejar las maletas en la habitación, cogimos el metro en Jordan y bajamos en Central (9,7HKD), en la isla de Hong Kong (línea roja) y de ahí, decidimos seguir un itinerario de las calles de Sheung Wan hasta las escaleras mecánicas de Mid-Levels, muy recomendable de la Lonely Planet de China.

El itinerario es excelente porque pasa por todos aquellos comercios tradicionales escondidos a la sombra de los altos rascacielos: desde tiendas especializadas en la venta de raíces de ginseng en la calle Bonham Strand, funerarias en Tai Ping Shan, tiendas de antigüedades en Hollywood Road…

Un poco más al norte, en la callejuela Upper Lascar, encontraréis también el bazar de Cat Street, donde abundan las baratijas y los recuerdos de Bruce Lee.

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Retomando Hollywood Road, llegaréis al Man Mo Temple, uno de los templos con más encanto. Situado entre grandes rascacielos, el incienso sale humeante por sus puertas, anticipando el ambiente que se respira en el interior.

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La entrada al templo es gratuita y consiste en dos altares, el central (algo más pequeño) y el lateral, mucho más amplio, ambos con espirales de incienso colgadas del techo, infundiendo un ambiente cautivador al recinto.

El dim sum más auténtico (y barato)

Ya os hemos mencionado que llegamos a nuestro alojamiento en Hong Kong pasadas la una del mediodía, pero como no queríamos que se nos hiciera tarde comiendo, pospusimos el almuerzo a la hora española y comimos ese día a las 15h.

Habíamos llegado a Hong Kong con la idea de probar el auténtico dim sum sin tener que dejarnos el resto del presupuesto en ello y dimos con el local ideal, muy cerca del Man Mo Temple: Ling Heung Teahouse. Este local lleva abierto más de 80 años y es un vaivén de camareros sirviendo té y camareras con carritos donde van sacando la comida de la cocina. Te sientan en una mesa junto a otros comensales (si en estos momentos del viaje, todavía no domináis el arte de comer con palillos, puede ser bastante cómico) y a medida que vas cogiendo platos del carrito, te marcan lo que has consumido en un papel, que presentas a la salida para pagar.

Comimos albóndigas, dim sum de cerdo y tofu, de una especie de salchicha y de frijol dulce. Los precios por plato varían entre 15 y 30HKD. También sirven platos a la carta, aunque los precios son más elevados.

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¡La recomendación del chef! En Hong Kong hay otro restaurante de dim sum que no podéis dejar pasar si tenéis tiempo. Nosotros tuvimos que dejarlo para otra ocasión, ya que no tiene ningún local muy céntrico y suponía un desvío considerable en nuestra visita de día y medio a la ciudad. Se trata del Tim Ho Wan, con varios locales en la ciudad, y uno de los restaurantes con estrella Michelin más baratos del mundo. El blog de 21 wonders nos regala una crítica que os hará la boca agua.

Después de la comida, seguimos nuestra ruta hacia los Mid-Levels, las escaleras mecánicas más largas del mundo, que conectan diversas alturas de calles y comercios, ya que esta parte de la isla de Hong Kong está construida sobre una colina.

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Victoria Peak

Seguimos nuestra ruta, pasando por la catedral de San Juan y el parque Hong Kong, un oasis en el cemento.

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Pronto llegamos a una de las atracciones más imprescindibles de Hong Kong: el centenario tranvía que lleva a la cima del Victoria Peak, desde donde uno tiene las vistas más espectaculares de la ciudad. Nuestra idea era subir un poco antes del atardecer, para poder ver la ciudad a la luz del día e iluminada por la noche, aunque por lo visto no fuimos los únicos a los que se nos ocurrió la idea y la cola para el tranvía nos retrasó casi dos horas.

El precio de la ida y vuelta en tranvía es de 40HKD (también puede usarse la Octopus Card) y es toda una experiencia, aunque viajéis apretujados, son cinco minutos y la inclinación que toma el tranvía y las vistas bien valen la pena. Podéis comprar un billete combinado que permite acceso a la azotea del edificio, aunque realmente no sabemos si las vistas son realmente mucho mejores para justificar la diferencia de precio.

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Viendo la cola que había para bajar, decidimos que lo mejor sería cenar ahí mismo. Hay bastantes cadenas internacionales y algunos restaurantes chinos. Nos llamó la atención un local especializado en noodles, recomendado por la guía Michelin a un precio más que razonable (y económico teniendo en cuenta que estábamos en Hong Kong). El lugar se llama Mak’s Noodles y tiene varios locales en Hong Kong. Los platos son sencillos pero están de muerte. Nosotros probamos los noodles revueltos con ternera y la sopa de wonton. Nos salió la comida para tres por 190HKD.

Star Ferry

Después de la cena, nos pusimos a la cola del tranvía, armados de un helado para sobrellevar el clima húmedo de Hong Kong y en poco más de media horita bajamos de nuevo a la entrada, desde dónde andamos a pie unos 10 minutos hasta el puerto. Podríamos haber vuelto a la península de Kowloon en metro, como a mediodía, pero la posibilidad de cruzar por mar por ¡2,50HKD! en un barco de la centenaria compañía del Star Ferry es una experiencia imprescindible en Hong Kong. Hay ferries cada 5-10 minutos y las vistas al skyline de Hong Kong es inigualable. Atrás, rascacielos iluminados y el famoso edificio de lHSBC del arquitecto Norman Foster (en su momento, el edificio más caro del mundo). Al otro, el perfil del Centro Cultural y la Torre del Reloj de la antigua estación de ferrocarril.

Cuando bajamos del ferry en dirección a la boca de metro más cercana (Tsim Sha Tsui), pasamos delante del Centro Cultural, donde se congregaba una multitud pegada a la pantalla del móvil, buscando Pokemons.

Cogimos el metro hasta Jordan (4,5HKD) y de ahí fuimos a nuestra habitación de Airbnb a descansar. El día siguiente era nuestro último día en Asia e íbamos a sacarle el máximo partido desde bien temprano.

En resumen:

MILLAS HOY: 420 (676km, 377 millas /606km de Guilin a Shenzhen)
MILESADDITION: 3443 (5541km)

 

China en 21 días: itinerario 

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Lugares para quedarse.

En la vida nos encontramos con caminos que nos llevan a ciertos lugares, y algunos, pueden llegar a ser lugares especiales, con encanto, lugares llenos de paz y tranquilidad, con una esencia que otros lugares no llegan a alcanzar. De esos que cuando los pisas, piden que te quedes algo más. Donde puedes ser como tú quieres ser, tan pura e implacable ante el mundo, como tú realmente llegas a ser. Sin más.
Pocos lugares transmiten tantas sensaciones como la sensación de querer, de vivir, de soñar… Y puede que una vez hayas conocido ciertos lugares, te dejes adentrar en ellos descubriendo cada pieza que lo construye y así, disfrutar de esas riquezas. De lo que te regalan.

Esos lugares son comparables con las personas, no todas, porque algunas se cruzan y otras, sin embargo, caminan a nuestro lado y, con quien quiere, es un bonito lugar para parar y quedarse.

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Una carta que vale la pena

Hola mi nombre es Matias, ya se va cumplir casi un año de que emprendí el viaje de mis sueños, recorrer el mundo y conocer nuevas culturas. Tuve la suerte de recibir en todo momento el apoyo de mis padres y demás seres queridos. Un día cualquiera estando ya de viaje, me llego un mensaje de mi papa con un link y diciendo “mati, esta carta no la escribí yo, pero te la dedico de corazón”. 

Hoy quiero compartirles esa carta que toda madre o padre en el mundo tendría, en mi opinión, dedicar a sus hijos. Porque estamos en una nueva era, un nuevo mundo donde las cosas ya no son como antes.

Espero que la disfruten.

Cathy Brown es columnista de un célebre portal de noticias estadounidense y decidió escribirle a sus hijos que están atravesando la adolescencia y el convertirse en adultos, una carta que rápidamente se hizo viral.

La compartimos con vos a continuación:

“PEQUEÑOS AMADOS MÍOS,

Dejemos algo claro: No me podría importar menos si van a la universidad. De hecho, hay una parte de mi que espera cualquier cosa menos eso después de la secundaria. Personalmente, preferiría que agarraran una mochila e hicieran dedo hasta Siberia, iniciaran un negocio de jabones naturales, fueran de voluntarios a Haití, lo que sea.

Se los digo como una ex obsesionada con ser la más inteligente, como su tía Mandy solía llamarme. Puede que lo encuentren difícil de imaginar ahora, pero en mis tiempos era una desagradable que lograba superar las expectativas y se decepcionaba profundamente si recibía cualquier cosa menos una A+ y una estrella dorada.

Fui a la universidad, conseguí ese papel, y les estoy diciendo de primera mano que no importa una mierda la educación que recibí respecto a mi potencial y valor para la sociedad.

Ustedes son tres de los niños más brillantes, bondadosos, apasionados y burbujeantes que conozco. También son los tres mayores dolores en el trasero que he tenido que criar, con su deseo de cuestionar todo (incluyéndome a mi, cincuenta veces al día), y su feroz independencia que deja claro que no me necesitan tanto -y no cambiaría eso por nada del mundo.

Deseo de aquí a la luna y de vuelta que cuando sean mayores tomen decisiones conscientes para resguardar estas características.

La idea de que se inscriban, solo “porque es lo que deben hacer, para pagar miles de dólares y esperar encajar en un sistema en que su educación está en los confines de una habitación me hace encogerme hasta mi núcleo.

Un lugar en que una pieza de papel y una fiesta al final se supone que deba hacerte sentir como que lograste “valer la pena”. Ustedes son más grandes que eso. Por favor reconozcan que sus oportunidades para educarse a sí mismos son absolutamente ilimitadas.

Fui a la universidad para hacer felices a mi papá y a mi mamá, para hacerles sentir que hicieron un buen trabajo criando una chica muy buena. Por favor no decidan ir a la universidad porque creen que me haría orgullosa o feliz. Ya estoy orgullosa.

Si quieren ser algo como un médico o un profesor de primaria, sí, van a tener que ir. Y si quieren ir solo por la experiencia, vayan. Prueben. Vean cómo funciona para ustedes. No es necesario que funcione. Y si van, vayan solo cuando estén listos y entusiasmados, sea eso a los 18, 25 o 53.

Mi único deseo para su educación es éste:

Deseo que hagan cosas aparentemente irracionales pero llevadas adelante por la pasión, como tomar un vuelo a Perú para tratar de encontrar a ese tipo que conociste por 15 minutos en la ruta de bicicleta y al que no puedes sacar de tu cabeza. Espero que les rompan el corazón al menos una vez para que puedan saber qué tan grande es, y qué tan resiliente es.

Espero que se den cuenta de que hay un millón de maneras de apoyarse financieramente y que no les importe una mierda lo que piensen otros de sus opciones profesionales. Si criar cabras o ser un contador o vender cocos en la playa de Indonesia o ser una agente de bienes raíces les hace sentir felices de levantarse cada día para ir a trabajar, rock on. Espero que tengan el auto respeto y las pelotas para renunciar en el momento en que empiecen a sentir que se están muriendo dentro energéticamente.

Espero que aprendan no solo a abrazar, sino celebrar y valorar la espontaneidad. Que hagan otras cosas en su vida por el solo hecho de “¿Por qué diablos no?”, esa es una razón completamente válida.

Tomen el auto y hagan ese viaje a Colorado. Ese día. Empaquen un saco de dormir, una caja de chocolates, un cambio de ropa, agarren el dinero para bencina y emergencias y vayan. Vean qué sucede. Pasarán un rato excelente o tendrán una excelente historia. Quizás ambos.

Aprendan a no matar buenas ideas por pensar demasiado. Seriamente, siempre puedes dar la vuelta el auto y deducir dónde devolverte. No aumentemos el drama de la situación.

Deseo que se sientan perdidos y de verdad, de verdad, de verdad asustados e inseguros para que puedan llegar a la bella realización de que tienen el coraje de afrontarlo.

Deseo que nunca estén tan intimidados por sus ídolos como para no hacer lo que necesiten para conocerlos y aprender de ellos. Son personas, también, y pueden aprender tanto de ustedes como ustedes de ellos. Acérquense. Envíenles correos, caminen y digan hola en la pieza.

Mándenles un mensaje en Twitter, conéctense a través de LinkedIn, maldita sea,invítalos por un café o una bebida y busca la disposición de subirte a un avión si eso sucede. Solo aguanta tu cabeza en alto y se tú mismo. Quizás los rechacen (su pérdida), o quizás tengan un nuevo amigo para la vida que solía ser alguien con quienes soñabas despierto.

Espero que nutran un amor por los libros -que lean no porque tienen, sino que quieren. (Ava, espero que en algún momento salgas de las novelas de romance vampiro en algún momento. Solo estoy siendo honesta).

Espero que aprendan a dar la bienvenida a los tiempos difíciles con al confianza y el coraje de un guerrero. Que abran sus ojos a todas las lecciones que esperan entre las experiencias duras que están allí para aprender. Que digan genuinamente “venga”, sabiendo que están a punto de salir más fuertes y sabios del otro lado.

Espero que aprendan del placer de cuánta felicidad pueden experimentar al hacer a otras personas felices. No duden en dar flores a la señora gruñona y extraña que se sienta en la banca del parque y que luce como si no hubiese recibido flores hace demasiado tiempo.

Espero que conozcan muchas personas con las que, en un primer minuto, pensarían que no tienen nada en común. Y espero que busquen terreno común cuando los inviten cálidamente a cenar.

Espero que ganen mucho dinero y luego lo pierdan. Y luego descubran cómo ganarlo de nuevo, pero esta vez sabiendo que aunque el dinero hace las cosas más fáciles, no es tan todo poderoso como pensaban que era.

Si pueden verdaderamente lograr completar esta lista, incluso parte de esta lista, en mis ojos son mejores que el 95% de la gente que termina en deudas universitarias por la oportunidad de un “mejor” futuro, un “mejor” sueldo, un “mejor” trabajo, más estabilidad, convenciéndose a si mismos que de alguna forma son más inteligentes que el resto de las personas que no fueron a la universidad.

Si se presionan a sí mismos, si están constantemente sacándose de su zona de confort y disfrutando cada experiencia, buena o mala, como una experiencia de aprendizaje, si continúan cuestionando todo (incluyéndose a ustedes), si tratan de actuar con bondad y conciencia en todo lo que hacen, y si se dejan guiar por ese pequeño sentimiento dentro que les deja saber que están en llamas y felices de estar vivos, estarán bien.

Y cuando ustedes están bien, yo estoy bien.

No busquen solo ser inteligente por libros. No se atrapen en certificados o en lo que la sociedad les dice es lo “correcto”. Evolucionen. Sean fieros. Sean fascinantes. Sean un gran pensador fabuloso. Sean absurdos. Sean apasionados.

Y por Dios, no lleguen al final de su vida sin historias que contar a sus nietos, de esas que ellos no puedan creer por lo extrañas que parecen. Sepan que hay gran valor, grandes lecciones, en solamente vivir una vida interesante y verdadera para uno mismo, sin importar qué camino te lleve abajo.”

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