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Escocia en 1586 kilómetros(986 millas) Isle of Skye rumbo a Oban Bay

Saludos estimado lector.

Hoy toca mostraros las bellezas de la isla Skye y el recorrido hasta llegar a un precioso pueblo pesquero donde pararemos a dormir. Oban Bay.
skye-oban
Os recomiendo que si vais a esta isla no la visitéis una mañana como hicimos nosotros, está claro que lo nuestro era una visita relámpago por el Escocia, pero nos quedó claro que esta isla es el lugar ideal en el que perderse durante días, ya sea para disfrutar de sus carreteras, como para largos paseos por la montaña.
Disfrutar unas vistas impresionantes de sus acantilados, escalar montañas y ver la inmensidad del mar.

Nos despertamos pronto como cada día para disfrutar de nuestro desayuno, sin haber tenido realmente tiempo de planificar la ruta de hoy decidimos ir y tirar por donde nos llevase la carretera.
El problema, nuestra reserva del ferry que debíamos tomar en Armadale era para las 12:00

La hora era demasiado temprana si queríamos visitar un poco la isla aunque fuera de manera rápida pero sin estrés, así que decidimos pedirle el teléfono de la terminal a la dependienta del hotel. Muy amablemente tuvo a bien gestionarnos ella misma la reserva, nos pidió plaza a las 16:30 tiempo más que de sobra para poder subir al norte y bajar por la nacional y disfrutar del paisaje sin prisas.

Nos despedimos y salimos hacia el norte. Conducimos por la A87 hasta Portree y de allí a Staffin por la A855.

p1140418Yendo por la carretera, al alejarse un poco de la costa daba la sensación de estar de viaje por los paisajes de la Tierra Media y las Montañas Nubladas. Un verdadero espectáculo para la vista.
Realizando paradas bajo las montañas, los lagos que rodean la carretera y en un mirador desde el cual podemos realizar unas espectaculares fotos de los acantilados.

En este lugar nos encontramos con un joven músico que ofrecía a los visitantes una muestra de canciones típicas escocesas con la gaita.

acantilados
Una vez llegamos a Staffin calculamos lo que nos costaría volver y decidimos no seguir subiendo. Tomamos un pequeño camino que conecta  dicho pueblo con la localidad de Uig, al otro lado de la isla, allí volvimos a tomar la carretera A87 y bajamos de nuevo.

Los paisajes que hemos podido encontrar tanto en la subida a la montaña como mientras la atravesábamos de este a oeste eran espectaculares.
Lo dicho, es un lugar en el que perderse durante horas o días.

Pasado este punto y habiendo cruzado a la otra parte del extremo NE de la isla bajamos por la zona centro atravesando Portree de nuevo y Broadford para seguir bajando hacia el SW rumbo al puerto de Armadale donde subiríamos al ferry para atravesar sus azules, frías y tranquilas aguas hasta desembarcar en Mallaig.

Mientras esperamos nuestro turno para subir al ferry tuvimos la ocasión de visitar una tienda de fotos que vendían cuadros de fotografías realizadas en la isla por el dueño de la tienda. Como no podía ser de otra manera nos fuimos de allí con un marco, foto en formato lienzo con un paisaje precioso y típico del lugar al cual aún le estamos buscando sitio en las paredes del salón que haga justicia a su belleza. :)

Desde allí nos quedaban un par de horas de viaje hasta Oban Bay a través de la carretera A830. Pasando por Fort William, seguimos hacia el sur hasta cruzar el Loch Leven y tomamos la carretera A828 que sigue la costa hasta llegar casi a las 20:30 a Oban Bay.

Aquí nos sucedió algo con lo que ninguno contamos cuando nos vamos de viaje.
Nuestro hotel, el Oban Bay Hotel&Spa nos comunicó al llegar que habían tenido un problema con una de las habitaciones y no estaba disponible, por lo que lamentablemente nos habían tenido que reubicar en otro hotel. Lo bueno es que el hotel donde nos enviaron estaba cerca, en la misma bahía y tenía unas vistas impresionantes.
Desde aquí solo quiero darles las gracias por tan buena respuesta.

Como ya he escrito bastante y leer se que cansa mucho a la vista, cierro y me despido en éste penúltimo episodio con una imagen que refleja la belleza del lugar, la serenidad que todos buscamos al llegar al final de nuestro viaje, ese instante de placer y paz interior cuando te sientas en un banco y miras el horizonte sin pensar ni escuchar nada más que aquello que viene del mar, la naturaleza y tu alrededor.

Un saludo y hasta la próxima!

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PLAZA DE LA ADUANA DE CARTAGENA

El primer nombre con que se bautizó esta plaza, Antigua Real Contaduría se dio debido a que en ella quedaban las oficinas de los Oficiales Reales. Nombre que la gente cambiaría por Plaza de la Aduana en los años de 1970, ya que se encontraba organizada en el mismo edificio la Administración de la Aduana.

Al inaugurar la estatua del descubridor Cristóbal Colón, el 12 de octubre de 1894, el Cabildo la denominó Plaza de Colón, nombre el cual cambiaría al iniciarse el siglo XX por orden del ayuntamiento como homenaje póstumo al ilustre cartagenero quien fue cuatro veces presidente de la República, llamándose desde ese día en adelante Plaza de Rafael Núñez.

Ésta es una de las más amplias y elegantes plazas de Cartagena de Indias. En el edificio de la Aduana, que abarca todo un costado de la plaza, vivió el fundador de Cartagena don Pedro de Heredia.

Don Pedro fue, junto con su hermano don Alonso, quien resistió el feroz ataque del pirata francés Roberto Baal, el 25 de julio de 1544.

Como la mayoría de las plazas cartageneras, ésta ha tenido varios nombres que nos recuerdan su historia. Cuando se instalaron las oficinas reales en el edificio de la Aduana, la plaza fue llamada de la «Antigua Real Contaduría». Luego en 1790, cuando se organizó allí la Administración de la Aduana, se comenzó a denominar «Plaza de la Aduana».

Con motivo del aniversario del Descubrimiento de América, el 12 de octubre de 1894 se inauguró en la plaza la estatua de Cristóbal Colón. Se trata de una escultura en mármol del «Descubridor» junto a una mujer indígena, que yace sobre un pedestal decorado con altorrelieves de las tres carabelas: la Pinta, la Niña y la Santamaría.

Su inauguración llevó a las autoridades a cambiarle el nombre por el de «Plaza Colón», pero los cartageneros siguieron llamándola Plaza de la Aduana. Posteriormente, el ayuntamiento decidió llamarla Plaza Rafael Núñez como homenaje póstumo al cuatro veces Presidente de la República, nacido en Cartagena. Pero, de nuevo, la voluntad popular prevaleció sobre las disposiciones oficiales, de modo que continuó llamándose Plaza de la Aduana.

Antiguamente existió en el marco de esta plaza el Portal de los Moros, una galería con arcos donde funcionaban las tiendas y comercios de los musulmanes que llegaron a Cartagena a principios del siglo xvii.

Hoy día el marco de esta plaza está dominado por la Casa de la Aduana, una imponente edificación colonial, donde funcionan las oficinas de la Alcaldía Municipal o Ayuntamiento de Cartagena.

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MUELLE DE LOS PEGASOS

Los toures y excursiones

hacia las islas del Rosario parten desde el muelle Pegasos donde una entrada al puerto deportivo cuesta algunos millones de pesos. El muelle tiene como nombre la Bodeguita y un edificio es observable donde el capitán del puerto trabaja. Este muelle recibió este nombre debido a las dos esculturas de los pegasos cerca del Centro de Convenciones.

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LA TORRE DEL RELOJ PÚBLICO

La entrada principal de la vieja ciudad de Cartagena de Indias estaba situada en la Torre del Reloj. Al principio, la torre del reloj sólo tenía un único arco para entrar, osea la del medio. Originalmente, la puerta tenía una sala de armamento y una capilla al interior la cual fue sustituida luego por por los dos arcos restantes en el siglo XVIII. Esta construcción se dañó en gran parte durante una invasión enemiga.


Aún hoy, dentro de esta obra esplendida, podemos ver en el arco central las marcas y sitios de los péndulos del viejo reloj que, en 1888, fueron sustituidos por las actuales y recibo al nombre de la Torre del Reloj. La aparición exterior de la torre presenta a su arco central, un pórtico de estilo toscana y el espacio interior es más bien severo. Este es un lugar importante para tomar fotos y para comenzar una visita del centro histórico de Cartagena de Indias.

Esta torre se encuentra construida sobre un lienzo de muralla y constituye uno de los símbolos arquitectónicos más conocidos de Cartagena; diariamente miles de personas transitan por este emblemático monumento, ubicado en pleno corazón de la heroica, y que podríamos considerar la fachada de la ciudad antigua.
Esta construcción se encuentra ubicada entre las plazas de los coches y de la paz, y ha sido testigo de los grandes cambios tanto físicos como sociales que ha sufrido la ciudad desde hace más de cinco siglos; siendo en sus orígenes, la entrada de la ciudad, para hoy en día ser considerada como un sitio turístico de gran valor histórico, que ya no es visitado por mercaderes de esclavos, sino por personas de todo el mundo que están interesadas en apreciar con sus propios ojos la belleza de esta obra.
Su construcción tuvo lugar en el año de 1601 y en sus inicios fue llamada “la puerta del puente”, debido al viaducto de madera que pasaba por encima del caño de san Anastasio, uniendo así la isla de Getsemaní, con la de Calamarí (centro).

Esta obra se convirtió en la puerta principal de la ciudad desde 1631 cuando se concluyó el cerco amurallado, años más tarde fue parcialmente destruida por el barón de Pointis, y en 1704 fue reparada por el ingeniero Juan Herrera y Sotomayor quien le agregó la portada barroca y las cuatro columnas toscanas que la adornan, adicionándole además, dos bóvedas laterales a prueba de bombas para el almacenamiento de víveres y municiones.
En 1874, se colocó en ese alojamiento un reloj que se trajo de Estados Unidos, y después de 63 años fue remplazado por el actual, importado de suiza, siendo trasladado aquel al templo de torices.
En el año de 1888 y por orden de la municipalidad se le realizó una nueva restauración a la torre, esta labor estuvo a cargo del arquitecto Luis Felipe Jaspe Franco, quien cambió la estructura cuadrada y que sólo contaba con dos caras del reloj, por un diseño, octagonal, que presenta cuatro caras de reloj, cambiando visiblemente de un estilo barroco a un estilo gótico.
El conjunto arquitectónico utilizó como base el cuerpo fabricado por Herrera logrando en total una altura de 30 metros. Tomando como referencia la plaza de los coches; la bóveda lateral derecha fue abierta en 1803 y 102 años más tarde, por iniciativa del comerciante cubano Francisco Balmaceda, se descubrió la bóveda lateral izquierda.

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