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Salidas: Vení a Tapear

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Hola!!! ¿Cómo están? ¿Cómo terminó su Semana Santa?  A mi esos 4 días en Lincoln y en el campo me vinieron genial para descansar, aunque hubiese querido que esta también tuviese un fin de semana XXL!

Pasemos al post de hoy (ya que el último fue hace rato, perdón!). Hace 2 semanas, quise salir con Pato a comer a algún lugar nuevo, distinto, y con un buen precio. Mi opción más rápida de búsqueda fue en los mil grupos de WhatsApp, así que se me ocurrió que armar una sección en el blog con lugares recomendados, podía ser una buena opción para compartir con ustedes, y si se copan, también pueden comentar y recomendar ustedes.

El lugar elegido fue “La Esperanza de los Ascurra”. Un bar de tapas, estilo español, muy canchero, en Aguirre 526, Villa Crespo. No tiene muchas mesas, pero sí una barra, donde entran justo los tragos y las tapas, y una mesa larga donde se pueden sentar varios “desconocidos” y charlar. Nosotros nos sentamos en esa, nos divertía tener la opción de conocer gente nueva, pero no tuvimos suerte, había un grupo que estaba festejando un cumpleaños y estaban muy en eso, peeeeero valía la pena probar.

Las opciones para comer son muy variadas. La recomendación que me dieron y seguí al pie de la letra, fue pedir tapas o media ración, y así poder probar todo (el tamaño más grande, es el de ración completa, pero menos recomendable si tu idea es probar un poco de cada cosa). Está la posibilidad de pedir combos, un mix entre tapas + 1/2 ración + tragos/cerveza a muy buen precio! Nosotros pedimos:

  • tapa de jamón serrano de entrada, como para sentirnos como en España
  • 1/2 ración de rabas – de li cia
  • 1/2 ración de papas bravas – combinadas con la salsa, espectaculares!
  • 1/2 ración de albóndigas – imperdiblesss
  • flan con dulce de leche y crema – bomba atómica

Espero haberlos tentado con el relato y las fotos. Muy buen plan para un sábado a la noche como hoy, o para agendar y tenerlo en mente el día que tengan ganas de salir.

Les mando un beso y espero que disfruten lo que queda del fin de semana!

Un beso!

Joo

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El crucero fluvial Aria Amazon.

El Aria Amazon (fuente: Palm Beach Illustrated)

En 2007 la empresa Aqua Expeditions puso en funcionamiento el Aqua Amazon, el primer crucero fluvial por el Amazonas peruano. El éxito alcanzado impulsó a la compañía a construir en 2011 un segundo buque para el mismo itinerario, el Aria Amazon. El viaje lleva a los pasajeros desde Iquitos a la cuenca del Yanayacu-Pucate, ubicada dentro de la zona protegida de la Reserva Nacional Pacaya Samiria, en itinerarios de tres, cuatro o siete noches, ofreciéndoles una visita incomparable a la vida salvaje, el ecosistema y los increíbles paisajes de esta parte del mundo.

El Aria Amazon fue construido en 2011 en las cercanías de Iquitos (Perú), por un equipo de más de 200 personas siguiendo el diseño del arquitecto peruano Jordi Puig. Los 45 metros de eslora por 9 de manga del barco fueron construidos en una grada en tierra firme durante 300 días, tardando otros diez días en llevar el barco hasta el agua. Finalmente, tras 395 días de construcción y con un presupuesto de 3,75 millones de euros, el buque estaba listo para comenzar a operar.

El barco cuenta con 16 camarotes, repartidos entre la primera y segunda cubierta. Cada uno de ellos mide 23 metros cuadrados, y todos ellos cuentan baño propio con ducha de agua caliente las 24 horas del día. Desde los camarotes, equipados con aire acondicionado centralizado, puede disfrutarse de las increíbles vistas del río y sus orillas gracias a sus grandes ventanas que van desde el suelo de madera hasta el techo. Cuatro de los camarotes pueden unirse entre sí para alojar a familias o grupos.

En total el Aria Amazon puede alojar a 32 invitados en sus 16 camarotes (más un niño extra en cada camarote), atendidos por una tripulación de 26 personas entre las que se incluye el director del crucero, un médico y cuatro guías angloparlantes. No existe conexión wifi a bordo del buque, aunque los pasajeros pueden conectarse a través de sus teléfonos móviles cuando el Aria Amazon navega cerca de zonas desarrolladas. En caso de emergencia, el barco está equipado con un teléfono vía satélite.

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El comedor principal se encuentra situado a popa de la segunda cubierta, decorado con obras contemporáneas del arte peruano. En esta cubierta también está situada la tienda del buque, que ofrece objetos de arte y artesanía de esta región del Amazonas. En la cubierta de observación, la más alta de las tres del buque dedicadas a los pasajeros, se encuentran, de proa a popa, el salón de observación, desde donde se pueden disfrutar las mejores vistas del río mientras uno se toma un baño en el jacuzzi allí colocado; justo a popa está el salón exterior, luego el salón interior y el bar, y ya a popa de la cubierta el salón de masajes y un pequeño gimnasio.

El crucero cuenta con cuatro botes con capacidad cada uno para ocho personas que trasladan a los pasajeros a la orilla en las excursiones que estos llevan a cabo, que incluyen paseos en bici de montaña, navegación en kayak por el río o excursiones de pesca. Cada una de estas excursiones se realizan en grupos de ocho personas acompañadas por un guía experto.

En el año 2015, el Aria Amazon sufrió una completa restauración gracias a la cual se mantiene como una referencia entre los cruceros fluviales del mundo.

Características generales.

Eslora: 45 metros
Manga: 9 metros
Calado: 1,5 metros
Velocidad: 12 nundos
Potencia instalada: 300 kW

Para saber más:

– El Aria Amazon en la página de Aqua Expeditions.


Un artículo de Juan A Oliveira. Si te ha gustado la entrada, puedes seguir el blog por TwitterFacebook  o correo electrónico (búscalo más abajo),  para recibir las actualizaciones semanales.

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viajar auténtico Venecia

"La Noche de las Velas" en Pedraza, Segovia, España. Una noche al año se ilumina cada rincón del pueblo con la luz de las velas. Mágico.

Articulo Original: http://ift.tt/2p7TjjI

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Paradas, rides y bioconstrucción.

Regresamos al DF a finales de enero en un autobús súper económico, “el de los maestros”. Si alguna vez vas a Oaxaca, hay unos camiones que cuestan $200 bastante cómodos y limpios, hay corridas diarias y todos salen en la noche y llegan muy muy tempranito al Monumento a la Revolución. Chema y yo llegamos 4:30 am, con mucho frío y sueño. Pasamos una semana en la ciudad, viendo a la familia de Chema, a nuestros amigos y visitando algunos lugares.

Después fuimos a Pachuca en donde íbamos a pasar otra semana, pero al final se convirtió en un mes muy largo. Las primeras semanas estuvimos trabajando en el negocio de mi familia, visitamos algunos lugares de Hidalgo y un fin de semana fuimos a Zacatlán de las Manzanas, pero después me enfermé tan fuerte que no pude salir en las dos semanas siguientes sin nada más que hacer que ver películas todo el día.

Cuando por fin estuve sana, empezamos a poner en marcha el plan de seguir con el viaje y nuestra primera opción era irnos hacia Michoacán e ir subiendo, pero el hijo del dueño del hostal que nos daba el voluntariado en Morelia se enfermó y ya no nos pudieron recibir, así que empezamos a buscar opciones en los alrededores.

Nos contestó uno en Jalisco, específicamente Tapalpa. Necesitaban voluntarios en una aldea ecológica y el trabajo consistía en  ayudar a la construcción de cabañas, con materiales como adobe, pajarcilla y piedra. Aceptamos.

Cuando empezamos a buscar precios de camiones, nos dimos cuenta que iba a ser un viaje caro, así que decidimos irnos de ride (no le digas a mi abuela). Salimos de Pachuca hacia la carretera que entronca con el Arco Norte y esperamos con nuestras cosas y el cartel de “¿A Querétaro?” muy en alto. Pasaron como 40 minutos hasta que un chico nos subió. De ahí fueron un montón de mini-rides (las personas no iban hasta nuestro destino, así que tardamos dos días en llegar hasta Guadalajara, haciendo escala en Querétaro). Todos los que nos subieron eran hombres, y todos muy amables. Por fin pude viajar en un tráiler (tenía muchas ganas). Y si alguna vez quieres viajar de esta manera estas son mis recomendaciones:

  1. Si llevas pareja te suben mucho más rápido (no sé, les da más confianza).
  2. Párate en gasolineras, paraderos de trailers o cerca de las casetas.
  3. Lleva agua y MUCHO bloqueador (me quemé tanto que la piel de mi cara ardía).
  4. Ten paciencia.
  5. Fíjate bien antes de subirte, a ver si la persona te inspira confianza. No vale la pena ponerte en riesgo.
  6. Antes de que oscurezca, pasa la noche hasta donde hayas llegado. No la forces.

Yo estaba muy ansiosa por llegar a Guadalajara, pues nunca la había visitado. Nos quedamos una semana con un tío de Chema antes de que nos recibieran en el voluntariado, así que aprovechamos lo más que pudimos para conocer la ciudad y algunos lugares de alrededor. El primer día visitamos el centro de la ciudad y la idea que tenía en la cabeza era completamente a lo que estaba viendo. No es que la ciudad sea fea o algo parecido, pero no era lo que esperaba (¿has tenido ese sentimiento?). Tuve la sensación de que era tanto de todo que no habían logrado acomodarlo bien y se veía amontonado. Visitamos un montón de museos, lugares históricos, MUCHAS iglesias y templos, el centro de Zapopan, un bosque muy grande y bonito por el que pasa el Río Caliente (sí está caliente) y la zona arqueológica de Guachimontones (pirámides circulares).

Finalmente, el martes fuimos hacia Tapalpa. Aldea Lea está a unos 10 km del pueblo y es justo el pico de un cerro, así que la vista es impresionante. Hay una presa muy cerca que se llama El Nogal muy grande y limpia (desde donde estábamos pude ver por primera vez las montañas reflejadas en el agua, como de foto). Puedes rentar pequeños iglús para dormir o la cabaña para alejarte de la ciudad y pasarla rico. Muy cerca de ahí está San Gabriel, el principal productor de chile del Estado, las Piedrotas (un parque ecoturístico con piedras grandotas) y dos cascadas.

Vivimos con los arquitectos, “Mai” (trabajador), un huésped, una cachorra y 4 burros. Éramos los únicos voluntarios y el arqui se acababa de enojar con los trabajadores así que le urgía gente. En los primeros días, nuestra tarea era recoger toda la caca de los burros (tienen forma de riñoncitos negros y no pesan nada) para aprender a hacer el adobe y cocinar para todos. Los primeros días fueron muy tranquilos. Como vivíamos en la punta de un cerro las mañanas eran frías, las tardes soleadas secas, con MUCHO aire y las noches frías. Los burros son muy cabrones; me perseguían de repente, hasta que aprendí como gritarles, además se comían absolutamente TODO.

La segunda semana el trabajo de albañilería se había atrasado tanto que empezamos a hacerlo nosotros, además la montaña de tierra lista para el adobe estaba mal cernida y había que hacerlo todo otra vez, así que nuestro trabajo era recoger la caca, triturar la paja con el machete, triturar la caca, cernir la tierra, hacer la mezcla, hacer los adobes (necesitábamos al menos 100 por día) y dejar lista la mezcla del siguiente día. Obviamente no pudimos hacer ni la mitad.

El primer fin de semana bajamos al pueblo a pasar el día y la cachorra nos siguió. El pueblito es muy bonito y tranquilo. Las casas son de adobe y teja, hay una iglesia de puro ladrillo rojo, una placita con muchos heladeros, varias pilas de agua con pequeñas leyendas y unos arcos con varios lugares para comer. Cuando llegas sabes que estás en zona de vaqueros.

El lunes nos dijeron que se iba a impartir un curso de Bioconstrucción en la aldea y que como parte de nuestro voluntariado íbamos a estar a cargo de otros voluntarios para que todo saliera bien, además podíamos asistir a los talleres. Aprendimos a hacer la mezcla de adobe (25% caca, 25% paja, 50% arcilla/tierra), pajarcilla (paja con lodo compacta), un temazcal “quita-pon”, cimientos y a poner ladrillos de adobe. La verdad es que el trabajo de construcción es pesado y más sin tener nada de experiencia. Los primeros dos días lo hice con entusiasmo y ritmo, el tercer día no me podía mover.

Toda la experiencia del voluntariado nos hizo darnos cuenta de las grandes consecuencias ambientales al construir una casa. Si tenemos alternativas milenarias que funcionan igual o mejor que las actuales, podemos aprovecharlas y ayudar al mismo tiempo al planeta (además de que sería súper satisfactorio participar en la construcción tu propia casa y sale más bara).

Muchas gracias a todas las personas que nos ayudaron y guiaron en esta experiencia, me encantó.

Penny.

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Como llevamos mucho tiempo sin escribir y hay mucho qué contar, esta vez escribiré yo también. Les toca doble blog.

Después de unas largas semanas fuera de lo planeado, tomando un trabajo imprevisto y con la enfermedad de Penny y después de lanzarnos también a turistear a lugares como Zacatlán de las Manzanas o Huasca de Ocampo, nos aventuramos de nuevo hacia la ciudad de Guadalajara, con el fin de recorrer un poco la ciudad antes de adentrarnos en la sierra que está junto al muy bonito y recomendable pueblo mágico de Tapalpa, Jalisco.

Como ya les explicó Penny, probamos irnos de ride. No dejen de tomar en cuenta las advertencias y/o sugerencias que les dio. Estábamos un poco nerviosos al hacerlo la primera vez, pero poco a poco le agarramos confianza y en unos cuantos aventones llegamos  a Guadalajara, después de haber pasado por Tula, Querétaro y Salamanca. Tengan cuidado, pero también diviértanse, conozcan y disfrútenlo. Viajar por carretera, en una pick-up, en la parte trasera, con el viento en la cara, disfrutando del paisaje, puebleando, y además de todo gratis, es de las mejores formas de viajar. Sin duda.

Al llegar a Guadalajara nos sorprendió lo caótica que se ha vuelto la ciudad, y eso, para que lo diga alguien que nació y vivió en la ciudad de México por más de 20 años, está cabrón. Encontramos mucho tráfico, mucha contaminación, y mucho ruido. A pesar de eso, a mí me parecieron bonitas ciertas partes de la ciudad, y sobre todo sus museos. Si están por allá, sin duda tienen que darse una vuelta por el Museo de las Culturas, El Teatro Degollado, la Catedral, la Rotonda de los Personajes Ilustres, y sobre todo, mi favorito: el Hospicio. Un edificio impresionante con mucha historia que ahora alberga distintas exposiciones temporales y permanentes, como lo son los grandes e impresionantes murales de Clemente Orozco. Está bárbaro el lugar.

A las afueras de Guadalajara también nos dimos una vuelta por el Bosque de la Primavera, donde está el río de agua caliente. En fin de semana se atasca, pero vayan cualquier otro día y lo encontrarán lo suficientemente vacío como para relajarse y pasarla bien.

También las pirámides circulares de Guachimontones son muy recomendables. La zona arqueológica, junto con el museo y las carnitas que se pueden comer en el camino valen la ida. Hace mucho calor; vayan temprano, usen bloqueador.

Hablando de la comida: en Jalisco, prácticamente, todo es carne. Si esperan encontrar opciones vegetarianas, como Penny, van a sufrirle. En Jalisco se comen aparentemente cada centímetro de los puercos y de las vacas. No desperdician nada. Así que, ya sean carnívoros o vegetarianos, vayan dispuestos a atascarse o a abstenerse, según sea el caso.

En fin, llegamos a Tapalpa después de unos cuatro o cinco días de turistearle en Guadalajara. Conseguimos aventón con alguien que trabajaba en la aldea, entonces nos reunimos con él y nos lanzamos rumbo al pueblo. En el camino nos fue contando sobre el lugar, sobre la gente, sobre los paisajes, sobre la comida… Y sí. Todo era como nos dijo.

Tapalpa es un pueblo ubicado a unos kilómetros de la sierra, donde el clima es, al menos en esta época del año, muy caliente por el día, con mucho viento, y muy frío por las noches. La aldea, a unos kilómetros hacia afuera del pueblo, está ubicada en la cima de un cerro, por lo tanto el viento pega durísimo a ciertas horas el día. La calma era excesiva. El aire limpio que se respiraba nos fue relajando del movimiento citadino que encontramos en Pachuca, Querétaro y Guadalajara, y poco a poco, le fuimos agarrando de nuevo el gusto al campo.

Aldea Lea es un lugar 100% ecológico, donde todas las casas están construidas de material orgánico, y donde la poca electricidad que hay viene de energía solar. Al principio, junto con los trabajadores, éramos cinco personas, un perro y cuatro burros los que habitábamos el lugar. Nuestra casa era un iglú de adobe, de unos 4×4, donde teníamos únicamente una cama y nuestras cosas. El baño estaba a unos 50 metros sobre la montaña. Desde esta la vista era increíble; la presa del nogal daba un paisaje excelente con las montañas de fondo. Las estrellas se veían impresionantes por la noche. Todo fue muy bonito. El trabajo era bastante pesado, pero al final era aprendizaje y experiencia. Lo disfrutamos mucho.

Después de dos semanas de trabajo por la mañana y luego mucha, pero muuucha tranquilidad por la tarde, nos avisaron que habría un taller de bioconstrucción, con el fin de dar a conocer a más personas los beneficios de ésta y de su relevancia para el medio ambiente.

Llegaron más voluntarios, y con ellos, más gente al curso, y hasta cocineros. Al final se hizo un grupo muy grande que incluía bebés, niños, mujeres, hombres, perros y burros que habitábamos la aldea. El cambio fue radical, después de estar prácticamente solos en la punta del cerro a compartirlo con otras veinte personas. Risas y movimiento remplazaron la eterna calma y silencio al que nos estábamos acostumbrando. Fue un grupo agradable, y después de actividades, comidas, pláticas y fogatas, llegó el fin del curso y con él, también, el día de nuestra partida.

Agradezco personalmente a Abraham la oportunidad de haber estado en la Aldea, aprendiendo y conociendo sobre la construcción ecológica. Nos fuimos con muy buenas experiencias, y ahora, después de varios días, les escribimos desde la playa de Sayulita, Nayarit. Acá andaremos un rato, así que si alguien viene para estas tierras, no dude en avisarnos y cotorrear. Ya les contaremos más adelante sobre las experiencias nayaritas y el camino para acá.

Espero que hayan tenido una agradable y apacible semana de vacaciones, porque nosotros, después de casi seis meses, lo estamos haciendo.

Saludos y buena vibra.

Chema.

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