Archive for » mayo 24th, 2017 «

Expedia anuncia entrada en mercado cubano

Con su entrada al pujante mercado turístico cubano, Expedia busca … A pesar de que los estadounidenses aún no pueden viajar como turistas a la …

Articulo Original: http://ift.tt/2rS4tb2

Category: Viajar  Comments off

La calle Corrientes tiene ese “QUÉ SE YO”

Pasear por Buenos Aires puede ser un paseo cultural si nos encontramos en el sitio indicado, Avenida Corrientes es por tanto uno de los lugares más renombrados, por los teatros, los bares y el famoso Obelisco. Además ha sido inspiradora para que varios tangueros escribieran sus canciones.

En las calles se puede  encontrar un montón de cosas, plazas, monumentos, personas, pero hay sitios en los que se puede hallar mucho más que eso. Y es que “las callecitas de Buenos Aires tienen ese que se yo”, como decía Roberto Goyeneche en su recordada canción balada para un loco.

En 1738 se la llamó calle San Nicolás, debido a que el Capitán Domingo Acassuso había mandado a construir la iglesia San Nicolás de Bari. En 1808 se la nombró como calle de Incháurregui para homenajear al regidor del Cabildo, quién durante las invasiones inglesas se destacó combatiendo al enemigo. Después de la Revolución de Mayo algunos se dedicaron a borrar los nombres de los realistas y comenzaron a llamarla Corrientes, oficializándose en 1822.

Luego de su ensanchamiento, en 1937, Corrientes deja de ser una calle y se inaugura como avenida, con celebración de por medio. Así inmortaliza el momento la canción “Yo soy del 30” de Edmundo Rivero. “Cuando a corrientes me la ensancharon, cuando la vida me hizo sentir, yo soy del tiempo que me enseñaron, las madrugadas lo que es sufrir”.

Después llegarían los trenes, luego circularía el tranvía, más tarde el subterráneo. Se levantarían negocios, bares, pizzerías, disquerías, librerías, cines, teatros. Con el tiempo también fue cambiando la gente, la música, los vehículos, la forma de vestir, de andar, de hablar. Y llegaron las estatuas, las placas y las estrellas. A pesar de los años y los avances tecnológicos, los cambios de generaciones, la ilusión, la bohemia, la nostalgia sigue haciendo de esta calle un emblema nacional.

Cortada por la también popular Avenida 9 de Julio, se aprecia la figura del Obelisco, monumento que representa la ciudad de Buenos Aires, y por consiguiente a los porteños, aunque su figura nada represente. Para los turistas extranjeros o  ciudadanos de otras regiones de la Argentina, sacarse una foto posando cerca de él, es una obligación, como el turista argentino en París retratándose junto a la Torre Eiffel.

Corrientes se llena de gente que viene y va, porque es un lugar que no descansa, que no duerme, como Nueva York. Corrientes es como la Broadway argentina. Muy popular, muy transitada. Recordada por nuestros padres y abuelos, porque ya es raro encontrar a alguien que todavía use chambergo, que te hable en lunfardo, que te toque el bandoneón en una esquina o escuchar a Gardel cantando “Corrientes calle de vicios, una noche me embriagaste con tu mal, y fue tanto el veneno que me diste que nadie resiste tu brillo fatal”.

Si estás de paseo por la calle, desde Callao a Esmeralda, podés encontrarte con el tradicional café, ubicado entre Rodríguez Peña y Montevideo. Declarado patrimonio cultural de la Ciudad de Buenos Aires. Único por sus variedades de especias, de cafés, tés y chocolates. Entrar en este local realmente te transporta, desde el momento que abrís la puerta los aromas te invaden. La estética del lugar aún conserva parte de esa arquitectura de antaño. Es notable por tener en la puerta la estatua de Juan Carlos Altavista, retratando a su personaje Minguito.

Juan, que trabaja en El gato Negro desde hace muchos años  dice: “La verdad, es que la gente se saca fotos con el personaje de afuera, pero está ahí, porque el gobierno de la Ciudad vino un día y la puso en ese sitio, Altavista nunca visitó el local, pero está bien que hagan homenajes”. “Nuestro local es único por las especias, y viene mucha gente, a veces viene Martín Bossi o Guillermo Francella, pero son como el resto de los clientes”.

Siguiendo el paseo, en la vereda de enfrente, donde se puede ver un Burguer King, antes era el famoso cine Los ángeles que tenía 1400 localidades. Quienes pudieron ir a mirar una película allí, dicen que la sala era enorme, y la decoración muy bonita. Hoy funciona el CPM Multiescena, en una sala notablemente más pequeña. Se reinauguró tratando de respetar sus pisos originales, contando con 700 localidades. Hoy se exhiben algunas obras de teatro y películas.

Ubicada entre Uruguay y Paraná otro café emblemático es La Giralda, famoso por el chocolate caliente y los churros. Inaugurado en 1951.  José trabaja como mozo hace 20 años, recuerda que en dos décadas ha atendido a un montón de personas “Algunos clientes vienen hace muchos años y conocen la historia del lugar, otros vienen porque les dijeron que era un lugar para conocer, para probar los churros y el chocolate. Y ha pasado mucha gente por aquí, gente común, de cualquier clase social y edad, artistas, como Luisa Kulliok, Carlín Calvo, Soledad Silveira, y políticos, como, el Chacho Álvarez, Lilita Carrió, Luis Zamora”.

Pasando el Obelisco, en la esquina de 9 de julio y avenida Corrientes tenemos el “Café de la Ciudad”. Lo que llama la atención de inmediato, es la cantidad de  placas que hay en sus paredes exteriores. Homenaje a Cacho Fontana, locutor; al Dr. Enrique Febraro, creador del día internacional del amigo; Esquina Jorge Bocacci, locutor y difusor del tango argentino; Esquina Mariano Mores “Calle de tango”,  Leonardo Barujel, “cuyo genio encendió las marquesinas del espectáculo” .

El café está hace 29 años, al igual que Oscar, que cuenta con una sonrisa: “Esas placas están ahí para homenajearlos de alguna manera, también fueron habitués de este lugar, y conocí a algunos de ellos”.  “En casi  tres décadas, he visto cosas buenas y malas, pero yo me concentro en lo bueno, que es permanecer hace tanto tiempo”.

También hay lugar para cosas curiosas y anécdotas graciosas, como cuenta Eduardo, que tiene un puesto de diarios en la vereda del teatro Gran Rex. “Hace dos años que estoy acá solamente, pero creo que esta avenida es más transitada del otro lado del obelisco. Acá a la noche se llena más cuando la gente sale del teatro, ves pasar famosos, y pasa de todo. Una vez se acercó Carlos Bilardo, estaba muy apurado, y me pidió que le prestara plata, pero era una locura, me dijo que necesitaba mil pesos, y que me dejaba los documentos. Le dije que no, además no tenía”.

Hay un sinfín de cosas que podés encontrar en esta avenida, mientras caminás vas pisando las estrellas, de Nacha Guevara, de Antonio Gasalla, Susana Giménez, Ricardo Darín o Moría Casan, solo para nombrar alguno de los más conocidos. Te podés encontrar con Olmedo y Portales sentados como sus personajes Borges y Álvarez o a Tato Bores con sus teléfonos.

En algunas esquinas podés encontrar alguna placa, como la de Aníbal Troilo, o la de Amanda Ledesma, ubicada donde hoy hay un local de ropa de mujer. “No sabemos quién era, o porque está la placa ahí” dicen las vendedoras. Amanda Ledesma era una cantante y actriz, la conocían como “La rubia diosa del tango” y murió en el 2000 a los 88 años.

Muchos lugares podés recorrer y en un día te faltará tiempo, si quisieras comer en cada pizzería como en “Los Inmortales” o en “Banchero” , tomar un helado en “Vesubio” o en “Cadore”, buscar libros , comprar algún disco, tomar un café, ver una obra de teatro, o ir al cine. Hay lugares que persisten a pesar de los años, a pesar de los cambios  avenida Corrientes sigue siendo un emblema nacional, para los nostálgicos, para los sitios que aún conservan historia, y para los que están dispuestos a compartirlas.

Y como reza aquel tango titulado “Tinta roja” ya no hay malevos, las veredas y el arrabal han cambiado. Pero seguirán existiendo en el recuerdo popular, de unos pocos. “  ¿Dónde estará mi arrabal? ¿Quién se robó mi niñez? De que rincón luna mía volcás como entonces clara alegría? Veredas que yo pisé, malevos que ya no son, bajo tu cielo de raso trasnocha un pedazo de mi corazón”. 

avenida-corrientes (1)

Category: Lugares  Comments off

Empresas de turismo de EEUU urgen a Trump a no frenar normalización con Cuba

Un grupo de más de 40 empresas y asociaciones de viaje y turismo de EE.UU. instaron hoy en una carta al presidente Donald Trump a no dar …

Articulo Original: http://ift.tt/2rVWeKt

Category: Viajar  Comments off

aventuras de mayo

Los días 3, 4 y 5 de mayo estuve en la Comarca de la Litera. Un territorio ocupado por seres humanos desde hace más de 100.000 años. Trabajé en tres pueblos: Tamarite de Litera, lugar de paso de peregrinos que hacen el Camino de Santiago desde Montserrat, fue mi centro de operaciones de esos días; Altorricón, donde están los restos neolíticos más antiguos de Aragón; y Binéfar, hogar de los famosos Titiriteros de Binéfar, Premio Nacional de las Artes Escénicas para la Infancia y la Juventud 2009.

Conté para personas de 2 a 100 años. Guardo imágenes de momentos preciosos que viví contando, momentos de encuentro con quienes estaban ahí y me regalaron su escucha atenta. Ancianas, como niñas, me enseñaron piedrecitas que recogían y llevaban en el bolso; niñas y niños me preguntaron por mis viajes “Cuéntanos qué mamíferos has visto”, “Canta otra vez la canción en japonés”, “¿Qué es una encrucijada?”, “¿Te sabes una canción en árabe?”, los bebés volaron conmigo como vuelan los dragones. En Tamarite conté a Carlos, de 2 años, por la mañana y a su tía por la noche, que antes de irse me dijo “le diré a Carlos que a mí también me ha contado cuentos Mata”. En Altorricón, niñas y niños de 1º, 2º y 3º me hicieron una entrevista al acabar la función, y una me dijo “¿Siempre estás tan contenta como ahora?”

El secreto de mi felicidad de esos días está en la escucha. Se me aparece en la imaginación como la llave de oro del cuento de los Grimm, que el protagonista encuentra por casualidad. Hay días que yo también la encuentro y cuento con ella. Todo se abre, empezando por mí, claro. Luego se abren las historias, que respiran de otra manera, se abren espacios de juego inesperados, se abre el público, se abren caminos que me conducen a lugares que desconocía y me siento como una exploradora feliz viviendo una aventura que desearía que no acabara nunca.

La aventura fue posible gracias a Pili Puso, la bibliotecaria de Tamarite, que organizó todo y fue la mejor anfitriona que una puede desear. Y gracias a Carmina, bibliotecaria de Binéfar y Consuelo, bibliotecaria de Altorricón, que me hicieron sentir de maravilla en sus bibliotecas.

No siempre estoy tan contenta como esos días, y por eso escribo estas líneas. Para no olvidar.

Category: Viajar  Comments off
US