Archive for » agosto 11th, 2017 «

Wejdz w przestrzen

El otro día tuve la oportunidad de visitar el más grande de los numerosos refugios antiaéreos que se conservan en la ciudad de Szczecin.

Szczecin es, con algo menos de medio millón de habitantes, la séptima ciudad más poblada de Polonia y capital del voivodato de Pomerania Occidental. Perteneció a Alemania (Stettin) hasta 1945, cuando Stalin, Truman y Churchill, mediante la conferencia de Potsdam, decidieron que pasara a dominio polaco. Hoy en día es uno de los puertos más importantes del mar Báltico, y pese a haber sido intensamente bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial, conserva parte de sus edificios más antiguos.

Para acceder al refugio antiaéreo nos dirigimos a la Estación Central (Szczecin Główny). Allí, cerca de la plataforma tres, hay una puerta que conduce al búnker. Nada parece hacer pensar que tras esa puerta roja se encuentra el refugio más grande de toda Polonia, con capacidad para 5000 personas. Es realmente confuso tener que ir sorteando a la gente que está en la estación para llegar a él. Desde fuera, no parece que una aparentemente simple y pequeña estación de tren albergue tanta historia (y sufrimiento) debajo.

El refugio fue construido con cemento, a 17 metros de profundidad, con un grosor de paredes y techo de unos 3 metros. Esto provoca que la temperatura sea de unos 10 °C, si bien fuera alcanzamos los 26 °C. Nada más entrar nos ponemos, por seguridad, unos cascos de obra.

Su construcción data de 1941, por parte de los alemanes, como un refugio de la población local contra los bombardeos de los aliados.

Las puertas, dice el guía, son capaces de soportar y aislar de temperaturas que podían alcanzar los  1000 °C, debido a las explosiones. Una vez dentro, nos encontramos con un gran pasillo. Al principio se agradece el frío, pero durante la visita acaba notándose de más. Quizá haya también que añadir la fría sensación que produce la propia época a la que nos trasladamos.

El guía nos cuenta que hay numerosos refugios en toda la ciudad, si bien éste es el más grande. La población tenía poco margen desde que sonaban las alarmas hasta que comenzaba el bombardeo, por lo que se dice que todos convivían con una maleta preparada para acudir corriendo al refugio con la mayor brevedad posible.

No parece que haya una dirección determinada, más bien parece un laberinto hacia diferentes habitaciones donde la gente permanecía durante horas, quizá días. Esto provocaba ataques de pánico, muy comunes y podemos decir que contagiosos. Hay una habitación habilitada donde se trataban estos ataques de pánico, donde poder volver a la calma tomando algo de comer y beber. Pero lo que más me impresionó para paliar el pánico fue otra cosa. El guía, previo aviso, cierra la puerta de la habitación y apaga la luz. Durante unos segundos, dejo de ver a mis amigos. La verdad es que sí es angustioso, e imaginad si en vez de silencio escuchas sirenas y bombardeos. Sin embargo, dos o tres segundos después, puedo distinguir al guía y al resto de visitantes. Confuso, reparo en las paredes: fosforescencia. Los alemanes, en su pasmosa modernidad a la hora de construir el refugio, incluyeron ciertos metales a la pintura, de forma que la fosforescencia fuese de utilidad cuando los bombardeos provocaban cortes de luz. Los allí presentes podían encontrar una salida de emergencia, o incluso leer el periódico, dice el guía. Lamentablemente la adición de estos metales constituía un perjuicio para la salud, de forma que lo que vemos hoy es una imitación.

Además de la pintura fosforescente, a lo largo del recorrido por el refugio se van señalando detalles que demuestran la modernidad de la construcción. La instalación de la aireación, por ejemplo, está a la vista, por dentro, de forma que se pueda fácilmente arreglar en caso de rotura o mal funcionamiento. Además, a lo largo de una pared, vemos una especie de círculos marrones. Esos círculos no son más que madera, mucho más blanda que el cemento, para poder colgar cosas. Un perchero, vaya. También, en una larga escalera, el guía nos explica cómo a veces utilizaban el hueco central como ascensor, para introducir o retirar objetos pesados del refugio. Hoy en día hay redes de seguridad.

Durante un largo pasillo se recrea el sonido de las alarmas. Las luces son verdes. El volumen altísimo. Fueron apenas unos segundos, los suficientes para darse cuenta del horror de estar huyendo de las bombas que caen del cielo, en un búnker a 17 metros de profundidad, seas hombre, mujer o niño.

Ya en otra habitación, vemos la representación de un amago de cama. Las camas se utilizaban para los niños, como símbolo de normalidad dentro de la gravedad del asunto. Además, en las paredes se observan carteles de propaganda, donde se anima a las mujeres a llevar a sus hijos a los refugios. Durante el recorrido vemos varios maniquíes, todos equipados con máscaras antigás, en caso de ataque químico. Todos los habitantes poseían la suya. Vaya rutina la de la tener la máscara y maleta preparadas.

Una de las representaciones con maniquíes me llama la atención. A la derecha, los hombres. A la izquierda, las mujeres. Utilizaban este orden para que, en caso de evacuación, las mujeres y niños pudieran salir primero.

Además de maniquíes, durante la visita hay muchos paneles con información. Lamentablemente, sólo están en polaco. En ellos pueden verse fotos y mapas. Llama la atención la foto del antes y después de Szczecin, otrora una gran metrópolis, en 1945 destruida. Los mapas son también interesantes: Szczecin ha sido polaca, alemana, danesa, sueca, francesa, rusa… Y, cómo no, en el calendario de bombardeos sufridos en la ciudad por los aliados, se repite cada año el del 20 de abril: el cumpleaños de Adolf Hitler.

La visita llega a su final. El silencio y frío del interior del búnker se transforman en bullicio y calor en los andenes de la estación. Szczecin celebra sus fiestas veraniegas y nadie parece acordarse de lo que ocurrió tras la puerta roja en la plataforma 3. Si algún día os pilla de camino, no dejéis de visitarlo.

Category: Lugares  Comments off

Sri Lanka: The Best Places to Visit | Viajar, Trucos y Turismo

There's so much to see in Sri Lanka, but I highly recommend Kaudulla and Yala National Park enough for elephant and leopard spotting respectively!

Articulo Original: http://ift.tt/2vXrXBd

Category: Viajar  Comments off

Los años de oro del turismo

El turismo es ya el principal problema de los barceloneses, según la última … El primero fascinó a escritores de viajes como Friedrich A. Wagner y a …

Articulo Original: http://ift.tt/2vr2E97

Category: Viajar  Comments off

Estos son los diez peores destinos para las mujeres

Para viajar tranquilos, se aconseja consultarla información en tiendas o restaurantes y no hacerlo a personas de la calle. Además, siempre ayuda …

Articulo Original: http://ift.tt/2vqSrJE

Category: Viajar  Comments off
US