Ecos de estío

Inhibirme por los tejados

que intentan alcanzar septiembre,

permitirme ventilar

los rayos de sol

de este maldito agosto,

que se va marchando

dejando el éxodo

que se lleva las nítidas tardes

junto a este mar

que se llena de letras,

acunando mis pies sobre la arena,

mientras me lleno

de sueños ajenos,

procuro nutrirme de las horas ociosas

en un llanto de espera

sobre la tibia humedad de la hierba

que me embriagara de melancolía

los próximos y titilantes días.

 

Nadie posara ya su beso

sobre el ardor de mi mejilla,

ni dejará su lozanía

humedecida de salitre

sobre mis cervicales tristes,

mientras mi mirada

se pierden entre las olas rizadas

en conjeturas ensimismadas

que ni las mejores hadas

conseguirían traerme

con sus varitas plateadas.

 

Ya ves, oteo la vida

en el jardín vertical

de mi espina dorsal,

donde tus senos

me están dando que pensar,

porque al final septiembre

distanciara mi fiebre

atisbara la monotonía

y me alejara tu fresca lozanía

se llevará la playa

y el secreto de estos días.

Category: Vuelos
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