El Círculo de Bellas Artes, un centro cultural más allá de lo artístico

El Círculo de Bellas Artes, situado en la Gran vía, es considerado para todos los madrileños como uno de los centros culturales más importantes no solo de España sino también de Europa. Su espacio abierto y sus innovaciones artísticas así como su desarrollo multidisciplinar en el que se desarrollan actividades artísticas y literarias son un punto muy conocido para aquellos que visitan este centro. No obstante, como cualquier club madrileño esconde una historia detrás que lo hace interesante, no solo para los originarios de Madrid, sino también para los turistas.  

El Círculo de Bellas Artes nació en 1880, cuando un grupo reducido de artistas entre los que se encontraban Plácido Francés, Carlos de Haes, Arturo Mélida o Aureliano de Beruete, decidieron fundar una entidad cultural privada sin ánimo de lucro con el objetivo principal de dar cabida al arte y su utilidad pública. Dicho grupo alquiló un local, ubicado en la calle Barquillo, cuyo alquiler los artistas accedieron a pagar 200 reales mensuales. Según los escritores Marco y Peter Besas y aclarando los términos de 200 reales mensuales afirmaron que estaban en una época en el que un hotel o casa de huésped costaban unos 20 reales al día si se estaba a pensión completa.

Tras un tiempo, el Círculo se traslado a un piso de la calle de la Madera, después a otro de la calle de la Libertad para luego volver de nuevo a la calle Barquillo. Pasaron unos años y en 1900 el Círculo se trasladó a una sede mucho más abierta y amplia localizada en la calle Alcalá, 7 para finalmente catorce años después instalarse en el edificio abandonado de El Casino de Madrid. Llegado un punto en concreto, y  tal y como hicieron otros clubes madrileños como El Casino Militar, La Gran Peña o el Nuevo Club, los afiliados del círculo decidieron ponerse manos a la obra y buscar un edificio propio, exclusivo para ellos. De hecho, durante mucho tiempo el grupo de artistas barajaron tres posibles destinos: el primero es el que actualmente alberga las oficinas del BBVA; el segundo, situado en la Gran Vía y que actualmente lo ocupa el edificio de Telefónica; y el tercero, la Casa del marqués de Riera.

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El hall del Círculo de Bellas Artes de Madrid

El articulista y periodista Pedro Montoliú señala que la Casa del marqués de Riera, antiguamente llamada la Casa de los Alfileres, esconde una oscura leyenda entorno al marqués de Riera, según la cual el marqués nunca llegó a vivir en dicho lugar porque en un “exceso de rabia” provocado por un desengaño amoroso atravesó con una espada al amante de su mujer y poco después la asesinó. En el lugar de la tragedia, el marqués plantó un ciprés y juró que mientras se mantuviera en pie, ni él ni sus herederos vivirían en la casa y que su jardín no recibiría jamás cuidado alguno. El marqués se trasladó a Francia donde murió en 1887 y su sobrino  derrumbó la mansión y construyó otra en el mismo lugar.

Finalmente, tras muchas dificultades se instalaron definitivamente en 1926 en su sede actual, que fue un proyecto encargado al arquitecto Antonio Palacios, e inaugurado el 8 de noviembre de 1926 con una exposición de pinturas de Ignacio Zuloaga en la Sala Goya. En algunos archivos documentales se ve algunas decoraciones notables que se podían vislumbrar en el día de inauguración, tales eran un jarrón donado por un socio del club que había comprado en Francia, una fuente de cerámica diseñada por Ignacio Zuloaga, un busto de Sorolla y más objetos.

Como curiosidad, se destaca que en la actualidad, el círculo tiene diez plantas, incluyendo un sótano que según los guardias del lugar incluye un sótano que originalmente contaba con una piscina, una sala de esgrima, una enfermería, una peluquería y varios comedores a los cuales se accedía por una entrada exclusiva. Además, uno de los usos más poco conocidos del centro se remonta a la década de los 60 cuando se configuró como un casino clandestino, y donde las partidas se desarrollaban con el contubernio de las fuerzas policiales, pues el juego estaba prohibido en aquella época.

El Círculo de Bellas Artes, posee también una azotea que ofrece una de las mejores vistas de la capital y donde se ofrece actos culturales para el deleite de los visitantes, además de abrir un restaurante en verano.

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Parte de la azotea del Círculo de Bellas Artes.

Como se puede ver, el Círculo de Bellas Artes es uno de los clubes de Madrid que produce un interés en los turistas y en los madrileños, más allá de lo artístico y del disfrute personal, pues, está impregnado de historia y de tradición, los cuales aún perduran y seguirán haciéndolo en el futuro.

 

Category: Lugares
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