Un mes y medio de vida en la maleta

EquipajeLargarte de tu vida acomodada hacia un nuevo destino tiene un precio. Al estrés habitual que acompaña el hecho de preparar una maleta para pasar, por ejemplo, un fin de semana, se le suman complicaciones cuando el periodo de tiempo es más amplio. Porque hacer una maleta para un mes y medio es difícil de narices…

Para sobrevivir en la India y Nepal a lo largo de estos 44 días no solamente necesitaremos ropa. Elementos tecnológicos para contaros nuestra aventura, caretas para nuestros paseos bajo el mar, chanclas para cuando los pies estén tan doloridos por el caminar que se declaren en huelga… O incluso un botiquín. Como no sabemos qué nos vamos a encontrar en nuestro camino ni tampoco a qué precio, hemos cargado con una buena maleta por si hay una urgencia. El hecho de tener una pareja enfermera ayuda porque en cualquier otra situación no creo que mi botiquín hubiese pasado de unos paracetamoles y unas pastillitas para dormir durante el vuelo.

Como podéis ver en la foto, esto es todo lo que nos llevamos entre los dos. Como objetos curiosos nos llevamos una mosquitera por si las moscas… Y los mosquitos, evidentemente. Estaremos en zonas donde la Malaria coquetea sutilmente con aquellos que campan por allí por lo que cualquier precaución es buena. En este sentido, cada uno de los dos tenemos que tomarnos una pastilla de Malarone diariamente que previene en caso de contraer esta molesta enfermedad. No, no es molesta, es una auténtica putada.

En el botiquín, aunque os sorprenda, llevamos además: vendas, antibióticos, antinflamatorios, pegamento para heridas, repelente de mosquitos, crema solar, aftersun, pomada con cortisona, Fortasec (un regalo de los dioses que corta de maravilla cualquier diarrea pero que se debe tomar con precaución), suero fisiológico, betadine… Y alguna cosa más que se me escapan.

Como veis, nuestras madres estarán contentas, no nos falta de nada. Tengo pensado que incluso si nos sobra tiempo muerto Clara puede darme unos cursillos de enfermería básica porque una cosa está clara: Si el que tiene problemas soy yo, está todo controlado. Ahora si la que necesita atenciones es la enfermera y se las tengo que dar yo… Lo mismo estamos apañados.

Escribo este primer post pasada la medianoche y acojonado, mejor dicho, ACOJONADO porque se acaba de despertar la puñetera Tormenta Perfecta. Unas rachas de viento que han provocado que la tapa del jacuzzi de la terraza haya salido volando no sabemos muy bien hacia dónde. Ha sido una salvajada. Una situación ideal para alguien al que le aterra volar y que para llegar a su destino tiene que chuparse tres aviones. F-A-N-T-A-S-T-I-C-O.

Parece que Eolo ha dado una mini tregua pero la verdad es que ahora mismo tengo tanto miedo que no os lo puedo ni explicar. Irónico, ¿no? Que un proyecto de mochilero tenga miedo a volar… Pero imagino que es como todo en esta vida, que tiene su precio. Llevo una semana pensando en esa primera birra que me voy a tomar nada más pisar Bangalore porque significará que todo ha salido bien.

No sabemos cuando podremos volver a escribiros pero por si a caso, sed buenos y muy felices.

Category: Viajar
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